feliz navidad Aleah000

Sabemos q navidad no es un dia especifico,para el q tiene a Cristo en su corazon.Navida, es cada dia q dspertas y ves q ahi esta Jesus.


Archivo de posts: Agosto, 2007
  • Quijadas d amor

    Myspace Glitter Graphics, MySpace Graphics, Glitter Graphics

    --------------------------------------------------------------------------------

    "En todos sus días su padre nunca lo había reprendido...";
    1 Reyes 1:6

    Cuando era niño, en casa teníamos toda clase imaginable de mascotas, desde pececillos de colores hasta conejillos de Indias, gatos y perros; nuestra casa contenía los panoramas, los sonidos y los olores del reino animal.

    Una imagen que recuerdo vívidamente es de una mamá gata y sus gatitos. Cuando una de sus juguetonas crías se alejaba demasiado, ella suavemente recogía con los dientes a la bolita de pelo extraviada y la llevaba de nuevo rápidamente junto a sus hermanos.

    Sus quijadas de amor impedían que el gatito se convirtiera en juguete para el perro. A veces, esa retirada a dientes enojaba o molestaba al gatito, el cual maullaba su obvio desagrado. Pero la mamá gata seguía llevando a casa a sus gatitos de patas débiles hasta que fueran lo suficientemente mayores como para cuidarse solos.

    El cuidado vigilante que aquella gata daba a sus pequeños es similar a la disciplina que los padres deben dar a sus hijos. Cuando somos jóvenes, necesitamos esa protección que nos ayude a ser adultos responsables. Sin ella, nunca desarrollaríamos el dominio propio.

    Aparentemente eso fue lo que salió mal con Adonías, el hijo del rey David. En 1 Reyes 1:6 leemos:
    "En todos sus días su padre nunca lo había reprendido diciéndole: "
    ¿Por qué haces esto?..."

    Parece que David descuidó su responsabilidad paterna de disciplinar a su hijo. No lo hacía rendir cuentas. Como resultado de ello Adonías perdió el control. Hasta trató de ocupar el puesto del rey, aunque ya se le había prometido esa posición a su hermano Salomón. Su vida era un desastre porque su crianza no había sido la mejor.

    Si tus padres te han amado lo suficiente como para decir No y disciplinarte, tal vez es hora de darles las gracias... y gracias a Dios porque te dio esos padres. Sus "quijadas de amor" eran justo lo que necesitabas para que llegaras al lugar donde estás o llegarás.

    __________________

    Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
    Filipenses 4:13.
    Fuente:http://www.yeshuanet.com/foros

  • Un gigante mas!!

    ESTUDIO BIBLICO

    Por:Ord.LMorrow

    Gigantes al Acecho

    Capítulo 14

    ¡Un Gigante más!

    El informe de la mayoría de los espías israelitas parece reflejar la actitud de la mayoría de la gente de hoy.
    La tierra es buena, los frutos son hermosos y exquisitos, el agua es abundante, pero hay gigantes, gigantes tan enormes que nosotros parecemos saltamontes en comparación.

    Algunos de estos gigantes al acecho nos intimidan, nos estorban para que no seamos lo mejor que podemos ser, y también nos obstaculizan e impiden que disfrutemos de la posición prometida en la vida. Consideramos algunas de las promesas de Dios, y decimos:
    "Esas cosas son buenas promesas, excelentes, emocionantes, sorprendentes, maravillosas. Pero, ¡los gigantes! ¡Si no fuera por esos gigantes!"

    Cuando miras a esos gigantes, o te sientes achicado frente a ellos, recuerda que Dios había prometido la tierra a los hijos de Israel.
    Los gigantes estaban destinados a ser los perdedores, tarde o temprano. Lo único que mantuvo a los hijos de Israel fuera, y permitió que los gigantes continuaran en la tierra, fue el temor; no la fe.
    Pero los israelitas no fueron los únicos que vagaron por el desierto por muchos años antes de reclamar su herencia. Muchos están en la misma situación hoy en día.
    De modo que, no demos frente a los gigantes en temor; hagámosle frente con fe.

    Será provechoso echar un vistazo a un gigante más, el cual nos da dificultades a todos. Es preciso darle un nombre, y descubrir por qué derrota a tantos. También tenemos que mirar cómo podemos derrotar a este gigante.

    Este gigante nos ataca a todos, en mayor o menor grado. Se trata del gigante de la ansiedad; sobre todo, de la ansiedad por las cosas.

    La vida de muchas personas puede ser resumida en cierto episodio, que ocurrió una noche en el culto de una iglesia. Una persona cantaba a pleno pulmón. Lo hacía tan fuerte, que su voz se destacaba por encima de todo el grupo que cantaba. Estaba, además, algo desentonada, y no podía dejar de notarse. El himno que cantábamos decía en su estribillo:

    Fue un día glorioso cuando Cristo me halló,
    Cuando Sus fuertes brazos me rodearon a mí;
    Cuando mis pecados sepultó en lo hondo del mar,
    Y de gozo y alegría mi alma El llenó.

    No sé si la persona estaba poniendo atención a lo que cantaba, pero lo cierto es que al cantar la última línea, dijo:
    "Y de gozo y agonía mi alma El llenó."
    Tuve que hacer un gran esfuerzo para contener la risa. Luego, al pensar en la equivocación, caí en cuenta de que mucha gente vive en esa manera. Sus almas están llenas de un poco de gozo y mucho de agonía. Sus vidas se caracterizan en esa manera. El gigante de la ansiedad las tiene atrapadas; muy poco gozo, y mucho de agonía.

    La ansiedad, por supuesto, es ese sentimiento de recelo, de tensión, o desasosiego que nos da una sensación de que el peligro de aproxima. Sin embargo, no es resultado de causas razonables o lógicas; ni tampoco se puede resolverlo usando solamente la razón. Dices:
    "Lo siento aquí dentro. No sé cómo, pero lo cierto es que lo siento. Sé que algo va a pasar; lo siento en mis huesos."
    No habrá ninguna diferencia si tratas de razonar lógicamente con este gigante, aquellos sentimientos o recelos no se van muy fácilmente.

    Parece que los hombres primitivos no tenían los temores que nosotros tenemos, o al menos no los tenían en la misma forma en que nosotros los tenemos. Ellos podían explicar la mayoría de sus temores y ansiedades.
    La mayoría de sus gigantes eran gigantes reales, y tenían que enfrentarse a ellos. Pero para nosotros el asunto no es tan sencillo. Tenemos muchos gigantes, pero no podemos reconocerlos fácilmente.
    Muchos de estos gigantes hacen presa de nosotros, y tenemos dificultades al tratar de definir qué o quiénes realmente son.

    Cuando consideramos el gigante de la ansiedad, notamos que hay muchas cosas que nos producen ansiedad. Este gigante tiene muchos ayudantes. En casi cualquier lado tropezamos con algo que nos produce ansiedad. Cogemos el periódico y leemos los titulares, y éstos lanzan gritos ante nuestros propios ojos. El mundo entero se encamina a la guerra, o hay revoluciones aquí y allá, o hay peleas entre patronos y obreros, los terroristas atacan a inocentes, el nivel de agua ha bajado a niveles de peligro, hay ovnis. Son cosas que nos producen zozobra y temor.

    Esto me recuerda de un poema intitulado
    "Eso le Preocupaba."
    Cuenta de un hombre que leía mucho. Leyó que el sol iba a extinguirse en un par de millones de años, y eso le preocupaba. Más tarde leyó que la tierra iba a ser calcinada por el sol, y eso le preocupaba. Leyó que la fuerza de gravedad iba a disminuir tanto, que el universo entero iba a desintegrarse, y eso le preocupaba. También leyó que la Edad del Hielo iba a retornar, y eso le preocupaba.

    El poema decía luego que la mujer de aquel hombre tuvo que empezar a lavar ropa ajena para poder subsistir, pero eso no le preocupaba a aquel hombre. Así es como somos. Nos preocupamos acerca de muchas nimiedades, pero no nos preocupamos acerca de las cosas que realmente importan.

    Nos preocupamos por contar con suficientes seguros. Compramos seguros de vida, y seguros para nuestra casa. Queremos seguro médico, y seguro contra terremotos, huracanes o tempestades. El que tiene automóvil quiere tener un seguro,
    "por si acaso lo necesite."
    No debe sorprendernos que andamos en tanta ansiedad.

    Leemos los informes en cuanto a la seguridad en las carreteras, y vemos una fotografía de un accidente automovilístico. El titular de la crónica dice:
    "Este puede ser usted. Sesenta mil personas murieron este año en las carreteras, más que los muertos en Vietnam."
    Eso es verdad, indudablemente. Pero la preocupación crece, y al rato tenemos temor hasta de salir a la esquina.

    Luego leemos acerca de las enfermedades del corazón, y nos damos cuenta de la importancia de la buena salud. Alguien nos pregunta: "¿No sabes que tu corazón puede dejar de latir en cualquier instante?" Eso nos causa preocupación. Otro artículo pregona: "¡Cuidado con lo que come! ¡Cuide su dieta!" Eso también nos produce ansiedad y preocupación.

    Por otro lado, también hay el problema del nivel de vida.
    "¿Ganas lo mismo que tu vecino? ¿Tienes un televisor más grande que el del vecino? ¿Qué pasa, entonces? ¿No eres tan bueno como tu vecino? ¿Por qué no puedes vivir como él vive? ¿Por qué tienes que vivir en esa casucha, mientras él vive en una mansión? ¿Llamas muebles a 'eso'? El vecino tuyo tiene muebles nuevos."
    Tú empiezas a mirar a tu alrededor, y luego piensas:
    "¿Qué es lo que anda mal conmigo?"
    Pronto caes víctima de la ansiedad y la preocupación por esas cosas.

    La ansiedad se muestra en toda clase de lugares. Se muestra cuando nos encolerizamos fácilmente. Perdemos los estribos y, por supuesto, luego estamos apesadumbrados. Nos sentimos preocupados, inquietos, tensos, desasosegados, temerosos, frustrados y emocionalmente exhaustos.
    Esto conduce a la depresión. Parece que no hay respuesta a los problemas de la vida.
    Sencillamente son demasiado grandes para nosotros. Los nubarrones no quieren disiparse. Todo parece estar fuera de proporción.

    Un hombre me dijo en cierta ocasión: "Todo mundo me queda mirando.
    ¿Por qué todo mundo se queda mirándome?"

    Estábamos caminando por una calle, y le pregunté:
    "¿Cuántas de las personas que caminan por esta calle están mirándote en este instante?"
    Nadie lo estaba haciendo, sin embargo, la ansiedad se había introducido en su corazón, y lo tenía dominado.

    Páginas: 1 2

  • Que sig para nosotros El pacto en la sangre d Cristo?

    Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

    QUE SIGNIFICA PARA NOSOTROS EL PACTO EN LA SANGRE DE CRISTO?

    Un pacto es un acuerdo mutuo entre dos o mas participantes que los vincula y obliga a una reciprocidad de beneficios y obligaciones. Este es un
    NUEVO PACTO EN LA SANGRE DE CRISTO.
    iquest;cómo nos vincula con Cristo este pacto? ¿A qué nos obliga? ¿Qué beneficios recibimos por el cumplimiento del nuevo pacto en la sangre de Cristo? ¿Qué consecuencias puede tener para nosotros si traicionamos el pacto?
    ESTAS SON PREGUNTAS IMPORTANTES MIENTRAS NOS PREPARAMOS PARA TOMAR LA COMUNION,
    ( SANTA CENA )

    Un resultado concreto del cumplimiento del pacto es la EVANGELIZACION porque "todas las veces que comieres este pan, y bebieres esta copa. ¿Hemos pensado alguna vez que tomar la comunión es una manera de anunciar la vida?

    Anunciar la muerte del Señor hasta que él venga en anunciar que viene, luego está vivo. Los cristianos apostamos nuestra vida a la vida en Cristo. Apostamos la vida al PACTO EN SU SANGRE que nos vincula y obliga. No sólo estamos aquí para recibir los beneficios del Evangelio, EL PACTO CON CRISTO TIENE SUS OBLIGACIONES. ¿Las cumplimos?

    Jesucristo es la cabeza de la Iglesia y al confirmarnos como miembros de la Iglesia hacemos un pacto con Dios y nos obligamos a sostener a la iglesia en cuatro maneras:
    1.- Con nuestra asistencia a reunirnos con los hermanos en la fe
    2.- Con nuestras ofrendas,
    3.- Con nuestras oraciones y
    4.- Con nuestro servicio.
    LO ESTAMOS CUMPLIENDO?

    CONCLUSIONES

    ¿Cómo nos llegan los tres términos introducidos por nuestro Señor en el momento de la institución de la Santa Cena?

    REPRESENTAMOS AL SEÑOR DE ALGUNA MANERA EN CUMPLIMIENTO DEL PACTO HECHO EN SU SANGRE?

    REPETIMOS,
    en el acto de fe, la entrega del cuerpo y la sangre de Jesús para perdón de nuestros pecados, ¿Nos damos cuenta de lo que estamos haciendo?

    Cuándo nos llega el de todo lo que el Señor sufrió por nosotros, ¿recordamos también que hemos hecho un pacto con El donde el puso su sangre y nosotros sólo nuestros pecados?

    La Cena del Señor no es para santos, porque si así fuere ninguno de nosotros podríamos participar. Pero al acercarnos hoy a la mesa del Señor tratemos de tomar alguna decisión en cuanto al nivel de fidelidad que le debemos a El y a Su Iglesia. ¿Realmente sostenemos a Su Iglesia con nuestra asistencia cuando tenemos que congregarnos con los hermanos, nuestras ofrendas, nuestras oraciones y nuestro servicio como prometimos al confirmarnos como miembros de la Iglesia de Cristo?

    HAGAMOS DEL MOMENTO DE LA COMUNION LA MEJOR OPORTUNIDAD PARA TOMAR DECISIONES. AMEN.

    Escrita x el Her.
    PEDROPABLO7771

    Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

  • PERDIERON TODO...Y TIENEN HAMBRE Y SED...

    Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

    PERDIERON TODO...Y
    TIENEN HAMBRE Y SED...

    ¿Qué, pues, haréis cuando llegue el fin?
    Jeremías 5:31.

    ¿A quién os acogeréis para que os ayude,
    cuando venga de lejos el asolamiento?
    ¿En dónde dejaréis vuestra gloria?

    Isaías 10:3.

    Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

    . Ayer fue un día muy particular. La mañana nos sorprendió con la noticia del terremoto en la hermana nación del Perú, sumada a la advertencia de un posible tsunami en la costa del Pacífico y los tristes informes de prensa que provienen –lamentablemente casi a diario– desde el medio oriente. En nuestro país, los estragos del incendio en la localidad de San Javier (provincia de Córdoba) no dejan de conmover nuestro corazón.

    El terremoto de ayer, a pocos kilómetros de Lima, dejó aquella porción de tierra desolada y abandonada. Las familias que están llorando a sus muertos o esperando con ansiedad noticias de lo sucedido en los lugares particularmente castigados, podrían, en su desolación, pensar que Dios las ha abandonado. Pero hoy, así como Isaías, quiero recordarles que Dios les mostrará Su ternura de Padre y les irá llenando el corazón con Su maravilloso consuelo.
    Es cierto que muchos reaccionan frente a este tipo de sucesos culpando a Dios... y algunos hasta llegan a preguntar:
    "¿Dónde está Dios?"
    Otros, sin embargo, se acercan a Él en busca de consuelo, paz, respuestas, amor, satisfacción, etc. Jesucristo siempre está cercano, aun en el momento más crítico de nuestra vida
    (Juan 16.33).

    La Biblia dice:
    "Ustedes oirán de guerras y de rumores de guerras, pero procuren no alarmarse. Es necesario que eso suceda, pero no será todavía el fin. Se levantará nación contra nación, y reino contra reino. Habrá hambres y terremotos por todas partes. Todo esto será apenas el comienzo de los dolores"
    (Mateo 24:6-8 - NVI).
    Por otra parte, sabemos que la creación "gime" por ser libre de la situación de esclavitud y muerte en la que se encuentra, como consecuencia del pecado del ser humano
    (Romanos 8.19-23).

    Nos duele, nos consterna, nos preocupa, nos importa la vida de otro ser humano que se pierde... y mucho más si "se fue de este mundo" sin conocer a Cristo como su Señor y Salvador personal.
    ¿Nos pasa lo mismo cuando pensamos en aquellos que todavía viven, pero aún no conocen (ni siquiera han escuchado) el mensaje de la Cruz?
    ¿Qué pasaría con nuestros vecinos si algo así sucediera en nuestra ciudad?
    ¿Les hemos transmitido el evangelio de salvación?
    ¿Saben de nuestra fe, esa que mueve montañas y salva vidas para la eternidad?

    Hoy debemos acompañar a los hermanos del Perú como si la tragedia hubiese ocurrido aquí, en nuestra tierra, y brindar "paliativos" frente a tanto dolor. Desde este espacio alentamos a las iglesias en la Argentina a clamar a Dios por el pueblo peruano, particularmente por los que han tenido que ser hospitalizados y por todos los familiares, amigos y conocidos de aquellos que han muerto o están heridos. También hagamos todo lo que esté a nuestro alcance para enviar la ayuda material que haga falta.

    Páginas: 1 2

  • ?ESTAS SEGURO QUE TE VAS AL CIELO?

    Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

    TEST PARA EL CRISTIANO.
    ¿ESTAS SEGURO QUE TE VAS AL CIELO?
    by: Cristina Cristia. De Mujer a Mujer.

    ¿Cuanta seguridad tienes que te vas a ir al cielo?.
    Te invito a leer este test para que medites que tan cerca o lejos estas del cielo.
    ¿Estás seguro que eres salvo por la gracia de Jesucristo? analiza estas respuestas y Dios te indicará el camino.

    Imagínate que estás haciendo una aplicación para ir al cielo.
    ¿Cuales serían tus calificaciones?
    ¿Qué pondrías en tu resumen?

    -Siempre he creído en Dios
    -Siempre he sido una persona religiosa
    -He tratado de vivir una buena vida
    -He sido bautizado
    -Voy a la Iglesia
    -Nunca he hecho nada malo
    -Tengo amigos que interceden por mi.

    Si tu has hecho esta lista y tienes todas esas calificaciones para aplicar para el cielo, eso indica mi querido amigo, amiga, que no has entendido para nada.
    La única aplicación que será aceptada por Dios será la que te dicte a continuación:

    -No tengo ningún mérito
    -He sido pecador o pecadora desde que nací
    -No aplico al cielo en mi nombre sino en el nombre de Jesucristo
    -Creo que Jesucristo es el hijo de Dios y mi Salvador
    -Yo acepto Su sacrificio por mis pecados-
    Yo creo que el fue resucitado de los muertos-
    Yo he puesto mi confianza en Jesucristo que me salva.

    Esa es la seguridad que el Apóstol Pablo que supo distinguir de la religiosidad con la gracia de Cristo, por eso escribió en
    Efesios 2: 8
    Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
    9 no por obras, para que nadie se gloríe.
    10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas
    .

    La gracia de Dios es un regalo maravilloso que Dios nos ha dado. No merecemos nada, pero lo tenemos todo, por pura misericordia. Nada de lo que podamos hacer aquí en la tierra nos ayudará a recibir la salvación, porque es un regalo, un don gratuito y es para todos por igual. Dios no hace acepción de personas.
    No tienes que ser bueno, ir a la Iglesia, dar todo lo que tienes a los pobres, ir todos los Domingos a la Iglesia, diezmar, ser bautizado o ser religioso.
    No olvides que el rico cumplía con toda la ley pero falló en una cosa muy importante, tenía el dinero metido en el corazón y eso, una sola cosa, no lo hacía merecedor de esta gracia divina.
    Así que debemos repetir una y otra vez, la salvación es por gracia, por amor y misericordia.
    No la merecemos, pero Dios nos la ha dado, el pagó en la cruz por todos nuestros pecados y nosotros debemos una vez aceptada esta gracia, tratar con la ayuda del Espíritu Santo alinearnos con la imagen de Cristo.
    No dejar que nadie nos venga a robar lo que Dios nos ha dado y debemos adueñarnos de esta salvación, porque es nuestra.

    Nosotros al apropiarnos de esta salvación gratuita, recibimos el Espíritu Santo que nos ayuda a caminar en santidad, Por eso debemos dejar que la luz de Jesucristo llegue a los rincones mas oscuros de nuestra alma y que salga fuera todo lo que a Dios no le agrada. Debemos invitarlo a trabajar en nosotros y a santificarnos.
    Pero, no debes esforzarte en parecer ante el mundo lo que no eres.
    Ser religioso y comprometido ante la Iglesia, es un mérito aceptable, pero no es una condición para ser salvo.
    Hacer muchas obras y esforzarte para agradar a Dios y a la gente que te rodea puede resultar frustrante, lo importante es vivir en la santidad de Dios, y servir porque Cristo vive en nosotros, pero no para ganarnos el cielo o el favor de Dios o de la gente porque no hay nada y nadie que pueda ayudarnos a ser salvos, solo la gracia bendita de nuestro Salvador.
    Dios no nos debe nada a nosotros y no hubiese mandado al mundo a su hijo para salvarnos a nosotros que somos pecadores, porque no hay uno que pueda decirse bueno, ya que todos estamos expuestos a la muerte eterna si no aceptamos el regalo gratuito de la salvación.
    Cualquiera que intente ganarse el cielo por sus obras, está expuesto a perderlo todo porque se apoya en sus propios méritos y no en Dios que nos da todo para que hagamos lo que El nos manda.
    El nos preparó camino para andar por ellos, pero muchos creen que ellos preparan el camino para irse al cielo.

    Páginas: 1 2

  • Jehova ira por delante

    Jehova irá por delante
    Isaias 52:12 / Éxodo 13:17-22

         En Isaías 52:12 se habla de la huida del pueblo de Israel de Egipto, teniendo que irse a la mañana siguiente, dejando todo y con rapidez (Ex 12:11,12, 33, 34).
         Pero en Is 52:12 las circunstancias son diferentes, ya que no nos habla de premura, ni de huida; no shabla de una manera muy distinta, ¿por qué? ¿por qué este cambió tan brusco? La segunda parte del versículo nos lo explica. Dios irá delante de su pueblo, desde el primer paso estará la protección de Jehová, estará la protección de su Dios. En Éxodo 13:17-22 vemos la demostración visible de que Dios iba delante de ellos; esa presencia de Dios que nunca se apartó de su pueblo en el viaje.


         Los versículos que hemos leído en el Antiguo Testamento que hablan de esta experiencia del pueblo de Israel, podemos aplicarlos a nosotros mismos, como ejemplo para sacarnos lecciones prácticas o para amonestarnos o para recordarnos sobre quien es nuestro Dios como dice en 1ª Corintios 10:11. Él es el mismo que en los tiempos de Moisés y ahí está su palabra para aprender lecciones que ellos aprendieron y también otras más cercanas a nosotros mismos, recordando..."el que piense que este firme, mire que no caiga".


         Hoy en día no tenemos la columna de fuego, ni una columna de nube. Sin embargo, sí tenemos a un Dios que estuvo delante del pueblo de Israel, que nunca apartó su mano y tampoco lo hará con nosotros. Tenemos un Dios personal que nos va guiar y dirigir en todo lo que hagamos en nuestro caminar cristiano. Esto no quiere decir que todo nos va a salir perfecto ni que todo nos salga bien, pero vamos a tener a Dios al lado cuando pasemos las pruebas, las dificultades o los problemas. No vamos a estar solos ni perdidos (Isaías 43:2,3). 

         Para ello necesitamos estar dependiendo de Él en cada paso que demos, que Él nos vaya guiando y dirigiendo, y nosotros obedeciendo en cada momento. Y el único medio para conseguir todo esto esa través de su palabra y de la oración.

  • ¡Dios Está de Nuestra Parte!

    ESTUDIO BIBLICO

    Por:Ord.LMorrow

     Gigantes al Acecho

    Capítulo 13

     

    ¡Dios Está de Nuestra Parte!

    Vivimos en un día en que el progreso parece ser la última palabra. Es nuestra meta; significa mucho para nosotros. Parece ser que el progreso ha llegado a ser el símbolo de éxito y esperanza en la vida.

    Es muy difícil darse cuenta de que el progreso no ha tocado en lo absoluto el corazón del ser humano. Podemos construir mejores máquinas, por cuanto aprendemos por la experiencia. Al repetir la misma cosa, podemos hacerla mejor. Pero no podemos construir mejores seres humanos. Cada uno de nosotros empieza la vida con los mismos problemas y las mismas tendencias. No estamos más cerca de hacer que el hombre se comporte mejor de lo que estábamos hace mil o dos mil años.

    Podemos aprender tanto acerca del hombre de los antiguos, que hablaron hace miles de años, como de los expertos de ayer. Observamos que mientras más cambian las cosas, más y más permanecen iguales, incluyendo el corazón del ser humano, su conciencia y su voluntad.

    Josué en su actitud hacia los gigantes de Canaán, nos puede enseñar mucho en cuanto a los gigantes que todos enfrentamos en nuestras luchas. La manera en que Josué se enfrentó a esos gigantes de carne y hueso, nos muestra la manera de vencer a nuestros gigantes. No seamos demasiado orgullosos para aprender del ayer; sus lecciones pueden hacernos mejores personas mañana.

    Josué no tuvo la misma actitud que los otros diez hombres tuvieron hacia los gigantes de Canaán. Josué simplemente no tuvo temor de los gigantes. De hecho, él dijo: "Los comeremos como pan" (Números 14:9). Nosotros también podemos decir hoy: "Nos comeremos a esos gigantes; y no nos darán más problemas."

    Las Escrituras nos dicen que temamos a Dios, que andemos con Dios y que le obedezcamos; pero en ningún lugar nos dicen que temamos al diablo. Algunas personas, incluso algunos cristianos, nunca se han dado cuenta de esto. Desde luego, debemos tenerle debido respeto al diablo, por cuanto es poderoso y astuto; pero no tenemos por qué tenerle miedo. Josué sencillamente no tenía miedo a los gigantes. Rehusó ser amedrentado o intimidado por ellos, o someterse a ellos en ninguna manera.

    Josué reconoció otro factor valioso en la lucha contra esos gigantes: sabía que Dios estaba de su parte. Los gigantes no tenían ninguna promesa divina, pero Josué sí la tenía, y Josué iba a confiar y descansar en las promesas de Dios.

    La victoria será nuestra si nos damos cuenta de que Dios y nosotros estamos del mismo lado. Génesis 1 nos cuenta de como Dios creó la tierra, el sol y la luna. El versículo 16 dice que "hizo también las estrellas." Dios las hizo; billones y trillones de ellas, y las colocó en el espacio infinito. Son la obra de Sus manos (Salmo 8:3), y a todas las llama por sus nombres (Salmo 147:4). Ese mismo Dios es quien nos ha dado las promesas.

    No tenemos por qué tenerles miedo a los gigantes que nos salen al paso, por cuanto ellos no tienen ninguna promesa de Dios

    Dios no va a apoyarlos.Dios está de nuestra parte, y por tanto sencillamente no tenemos por qué tenerles miedo. La Palabra de Dios está de nuestra parte, y Dios nos dice, lo mismo que a Josué: "Esfuérzate y sé valiente" (Josué 1:6). Podemos confiar en la Palabra de Dios y no tener miedo de los gigantes.

    El apóstol Pablo dijo: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Filipenses 4:13). En Filipenses 2:13 leemos: "Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad."

    Josué reconoció que Dios estaba con él, que tenía las promesas de Dios, y que estaba respaldado por Dios mismo; por consiguiente, no había necesidad de tener miedo de los gigantes. Josué le había dicho al pueblo: "Si Jehová se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra" (Números 14:8). Dios se hará cargo de esos gigantes por nosotros.

    En Romanos 8:31 Pablo preguntó: "Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?" Esa es una pregunta que bien haríamos en meditarla. Dios está de nuestra parte ¿Quién puede resistir a Dios? ¿Quién puede igualar el brazo fuerte de Dios? ¿Quién puede sobrepasar las promesas de Dios o el poder de Dios? ¿Quién puede triunfar sobre la voluntad de Dios? Si Dios está de nuestra parte, ¿de quién debemos tener temor?

    Pablo sabía que la victoria estaba asegurada. Por eso continuó diciendo: "¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todos el tiempo; somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó" (Romanos 8:35-37).

    De vez en cuando nosotros, también, necesitamos decirles a los gigantes de qué lado estamos y de qué lado están ellos. Pablo lo hizo así al continuar: "Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro" (versículos 38,39). Debemos darnos cuenta de que estamos del lado de Dios y que Dios está de nuestro lado. Si el Señor está de nuestra parte, ¿quién podrá aguantar en contra nuestra? Necesitamos dejar de temblar ante la presencia de los gigantes que nos rodean y tratan de privarnos de la victoria y del gozo.

    Josué cruzó el rió Jordán por fe. La fe es un factor importante para derrotar a los gigantes, por cuanto la victoria es posible solamente por medio de la fe. ¿Cómo reconoces que Jesucristo es el Señor y el Maestro? Por fe. ¿Cómo reconoces que Sus promesas son para ti? Por fe; las lees y crees en ellas. Eso es lo que la fe es: el don de Dios que te permite creer en lo que Dios ha dicho. Cuando lees lo que Dios ha dicho, y lo crees, eso es fe.

    Cuando los israelitas llegaron a las orillas del Jordán, el río estaba desbordado. Sin duda alguna la gente se preguntaba cómo iban a cruzarlo. Pero Josué estaba confiado, por cuanto el Señor le había hablado; tenia de su parte la Palabra de Dios. La fe es sencillamente creer en la Palabra de Dios. Josué no era ningún tonto, ni tampoco era presumido. No dijo: "No me importa si el río está crecido o no; voy a cruzarlo de todas maneras. Tengo suficiente fe como para creer que voy a lograrlo." Si hubiera actuado así, se hubiera ahogado antes de llegar a la mitad del río. No. Dios le había dicho a Josué que cruzara, le había explicado cómo hacerlo, y le había asegurado que El se haría cargo de la situación (Josué 3:7-8). Josué creyó a Dios, y cruzó el río por fe.

    Josué les dijo a los sacerdotes que llevaban el arca que cuando las plantas de sus pies tocaran el agua, las aguas se dividirían. Sonaba a locura, pero la fe no presta mucha atención a cómo suena. La fe simplemente escucha cuando Dios habla. La fe le cree a Dios. Los israelitas cruzaron el río por fe, puesto que el Señor se hizo cargo de todo.

    Antes de que los israelitas tuvieran su primer encuentro en la tierra prometida, el "Príncipe del ejército de Jehová" (Josué 5:14) se le apareció a Josué. Era el Señor mismo, el capitán que podía enfrentarse a los gigantes. Aquel mismo Señor es también nuestro capitán hoy: "Cristo en vosotros, la esperanza de gloria" (Colosenses 1:27). Tenemos a Cristo en nosotros, y hay gigantes que nos rodean. Sin embargo, muchas veces corremos espantados y nos escondemos, porque tenemos miedo. ¿Está realmente Cristo en ti? Si El mora en ti, recuerda que El es Todopoderoso. El dijo: "Toda potestad [poder] me es dada en el cielo y en la tierra" (Mateo 28:18).

    En Josué 11:21-22 se nos dice lo que ocurrió con los gigantes: "También en aquel tiempo vino Josué y destruyó a los anaceos de los montes de Hebrón, de Debir, de Anah, de todos los montes de Judá y de todos los montes de Israel; Josué los destruyó a ellos y a sus ciudades. Ninguno de los anaceos quedó en la tierra de los hijos de Israel." El Señor se hizo cargo de la situación, y los gigantes pronto fueron cosa del pasado.

    En Josué 21:44-45 leemos: "Y Jehová les dio reposo alrededor, conforme a todo lo que había jurado a sus padres, y ninguno de todos sus enemigos pudo hacerles frente, porque Jehová entregó en sus manos a todos sus enemigos. No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió."

    Podemos aprender mucho de Josué. Cruzó el río por fe, permitiendo que Dios se encargara de la situación, y los gigantes fueron eliminados. Necesitamos dar mayor atención a hacer simplemente lo que Dios dice. En Efesios el apóstol Pablo dijo: "Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza" (Efesios 6:10).

    Algunas veces, cuando los gigantes te tienen rodeado, quizá digas: "Bien, pues; eso está bien, es un buen consejo, pero . . ."  Luego te quedas sin hacer nada. Recuerda que Dios no hace exigencias sin mostrarte cómo cumplirlas. Dios no te ordena que hagas nada por ti mismo. Cuando se te ordena "fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza" (versículo 10), puedes estar seguro de que no se te dejará librado a tus propios recursos.

    Pablo prosiguió explicando cómo ser fuertes en el Señor. El dijo: "Vestios de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo" (versículo 11). Las "asechanzas del diablo" son los gigantes que te fastidian y molestan, que te estorban, te hieren y te atacan. Necesitas ponerte toda la armadura que Dios provee para que puedas resistir contra las asechanzas del diablo. "Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios" (versículos 12,13).

    Necesitamos tener fe, el don de Dios que nos permite extender la mano y apropiarnos de lo que Dios ha provisto. El nos invita a que lo cojamos. Josué dijo que Dios le había hecho ciertas promesas, y las creyó.

    Pablo dice en el versículo 13: "Tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes." Eso no quiere decir que vas a permitir que los gigantes te golpeen hasta que quedes medio muerto o ya no sepas a dónde ir. En lugar de eso, lo que tienes que hacer es presentar batalla contra los gigantes, y ganar la victoria. Debes limpiar tu campo de todo antagonista, y luego erguirte allí, y decir: "¿Queda todavía algún otro gigante? ¡Que salga!"

    Al tomar la armadura de Dios puedes resistir en el día malo. Habiendo limpiado tu campo de todo enemigo, podrás permanecer en la victoria. Eso es lo que Pablo estaba diciendo, cuando dijo: "Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza" (versículo 10).

    "Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, conque podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios" (versículos 14-17). Y no te olvides que el "Príncipe del ejército de Jehová" (Josué 5:14) está contigo.

    Cuando Dios está a cargo, puedes estar seguro que El tomará las cosas en Sus manos y que te dará la victoria. No digas: "¡Soy suficientemente grandecito! ¡Soy un hombre! ¡Voy a lograrlo!" No irás muy lejos. Algunos gigantes te harán retroceder y quedarás acorralado antes de que te des cuenta. Pero, cuando el Señor está a cargo, las cosas son totalmente distintas.

    Pedro se olvidó que el Señor podía controlar la situación aquella noche en el jardín, y sacó la espada (Mateo 26:51; Juan 18:10). Pero el Señor le dijo: "Vuelve la espada a su lugar" (Mateo 26:52). Luego indicó que podía orar al Padre, e inmediatamente tendría más de doce legiones de ángeles a su disposición (versículo 53).

    Pero Jesús sabía quien estaba a cargo de la situación, y eso hizo la diferencia. Pedro optó por la acción equivocada, y quería pelear. Atacó a la víctima equivocada, por cuanto su objetivo estaba errado. Tenemos que dejar a Dios a cargo. Cuando lo hacemos así, y por fe nos apropiamos de lo que El ha provisto, El se encargará de los gigantes por nosotros.

    Oh, los gigantes, los enormes gigantes,
    Nos miran, nos guiñan, y se ríen con sorna;
    Ah, aquellos gigantes, esos fieros gigantes,
    Que nos hacen desear nunca haber nacido.

    Pero, ¡oh, nuestro Capitán, nuestro potente Capitán!
    Nos envía, nos guía, tal como lo dijo;
    ¡Ah, nuestro Capitán, nuestro potente Capitán!
    Los gigantes yacen yertos, muertos en el campo.

    Oh, la victoria, la poderosa victoria
    Que viene cuando Jesús reina como Rey;El deja a los gigantes caídos, caídos,
    Y a nosotros para vivir, alabar y cantar.

    Continuamos en el Próximo Estudio Biblico 14 en el tema: Un Gigante Más, Gigantes al Acecho,bendiciones 
  • Estoy triste

    img256/959/3felizsabado4bwqx0.gif 

    ESTOY TRISTE:

    Escrito por Migdalia

    La mayoría de las personas experimentamos la tristeza. En realidad esta emoción se repite una y otra vez durante nuestra existencia y las causas que la motivan son muy variadas. Y muchas veces me he preguntado ¿es correcto que los cristianos estemos tristes?

    Por supuesto que sí, es absolutamente normal experimentar tristeza de vez en cuando, pues es una expresión del alma. Lo que no es permisible es vivir en un estado de continua tristeza.

    Hace mucho tiempo, y poco antes de conocer a Jesucristo recuerdo un momento especialmente triste en mi vida, que no pude controlar y me llevó a la depresión, estado sumamente peligroso en el que perdemos el sentido de las cosas y por el cual podemos cometer actos que pueden incluso terminar con nuestra vida o acarrear secuelas graves que lamentaremos mientras vivamos, en aquella ocasión decidí que lo mejor que podía pasar conmigo era morir.

    Gracias a Dios, en medio de aquel estado anímico, Dios en su infinita misericordia puso en mi corazón la necesidad de clamar a Él quien respondió de forma maravillosa al grado que cambió mi vida y le pude conocer.

    Lamentablemente no todas las personas que después de la tristeza caen en la depresión pueden salir de ella, así que ya parece muy común que cada vez sean más las personas recurran al suicidio para terminar con sus vidas pensando que este es el único escape.

    Jesús poco antes de ser arrestado se dirigió a sus discípulos: Y les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí y velad. Yéndose un poco adelante, se postró en tierra, y oró que si fuese posible, pasase de él aquella hora.

    Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que tú”. (Marcos 14:34-35) Estos momentos de la vida de Jesús fueron especialmente difíciles, aquí el Señor fue presa de la tristeza y de la angustia, adicionalmente sus amigos no comprendieron su dolor y no le acompañaron en la oración como lo muestran los versículos subsecuentes.

    Cuando al ser humano nos invade la tristeza, sentimos entre otras cosas que nadie nos comprende, que estamos solos y también sentimos que no somos merecedores de “eso” que nos está pasando y que motiva nuestra tristeza.

    Difícilmente podemos escapar a los momentos tristes, sin embargo sí debemos aprender de nuestro señor Jesucristo como proceder para afrontar la tristeza.

    En este pasaje de la vida de Jesús podemos observar que el Señor oró a Dios, Jesucristo sabía lo que habría de padecer a partir de poco tiempo después en que terminó de orar, pues fue entregado por uno de sus discípulos y comenzó el escarnio del que fue objeto y que terminó con su muerte en la cruz del calvario.

    La tristeza de Jesús fue muy grande, no-solo fue abandonado por sus amigos quienes huyeron una vez que el Señor fue apresado (Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron. Marcos 14:48), sino que también su Padre le abandonó: “Y a la hora novena Jesús clamó a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabactani? que traducido es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Marcos 15:32).

    Quisiera que observes que pese a todo esto, Jesús cuando clamaba a su Padre en oración le decía: Abba*, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que tú.”, Jesucristo estaba aceptando expresamente la voluntad de Dios sobre la de Él mismo.

    Sabemos que el amor de Jesús por la humanidad lo obligó a atravesar por este momento de suma tristeza que el Señor afrontó con valor después de orar al Padre, recuerda que antes de exhalar su último aliento clamó de nuevo al Padre y dijo: “Padre en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lucas 23:46).

    Pues bien, la enseñanza de Jesús es que aun en medio de las más grande de las tristezas, debemos de clamar a Dios. No importa que incluso seamos nosotros mismos los causantes de la tristeza en nuestro corazón, el Cristianos debe clamar a Dios en todo momento para afrontar los momentos tristes y salir victoriosos de la mano de Dios. Para todos los redimidos por Jesús nos esta reservado el gozo eterno, ¡pensemos en eso!:

     “Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sion con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido.” Isaías 35:10

    *Abba: palabra aramea usada por los hijos al dirigirse a sus padres, y que equivale a “papá”. Según los testimonios existentes, ni en el AT ni en el judaísmo se usaba este término tan familiar para invocar a Dios. En boca de Jesús, expresa una intimidad especial con él.

  • Orando, en la brecha, a favor del prójimo..

    Jesus

    Orando, en la brecha, a favor del prójimo...

    El monte se elevaba majestuoso dominando sobre un extenso desierto.
    Densos nubarrones cubrían la cumbre y relámpagos amenazadores iluminaban fugazmente la oscuridad reinante kilómetros arriba.
    Moisés y su asistente llevaban cuarenta días fuera del campamento.
    Dios manifestaba su gloria y santidad en aquel lugar.
    Los israelitas miraban con asombro y guardaban silencio. Algo muy importante estaba ocurriendo allá...

    Lo trascendente del acontecimiento fue roto por la advertencia de Dios al profeta:
    "Levántate, desciende pronto de aquí, porque el pueblo que sacaste de Egipto se ha corrompido. Bien pronto se han apartado del camino que yo les mandé y se han hecho una imagen de fundición"
    (Deuteronomio 9:12).

    La angustia se apoderó de Moisés.
    En medio de aquella montaña, en la presencia misma del Creador, sabía que algo grave se avecinaba.

    El pueblo que había guiado en el desierto ahora se daba al desenfreno y habían profanado la convocatoria del Señor. Dio vuelta como buscando qué decir o qué hacer en momentos como aquél, pero su desesperación fue interrumpida por una severa advertencia de Dios:

    "He observado a este pueblo y he visto que es un pueblo terco. Déjame que los destruya y borre su nombre de debajo del cielo, y yo te pondré sobre una nación fuerte y mucho más numerosa que ellos"
    (Deuteronomio 9:13).

    ¡Vaya si Dios estaba enojado!
    Pero también
    ¡Qué tentadora oferta!
    Moisés sintió que todo a su alrededor daba vueltas. Se sentó sobre una piedra y apoyándose en la vara, trató de ordenar sus pensamientos...

    Muchas veces había sentido desaliento por las actitudes de los israelitas.
    En sinnúmero de ocasiones habían amenazado con matarlo.
    Y Dios le abría la posibilidad de dirigir a otra comunidad. Pero...
    no, definitivamente no debía ni siquiera acariciar esa idea.
    Amaba a Israel, era una misión que valía la pena y decidió proseguir con su tarea...

    En la brecha por una causa ajena
    Dios responde a nuestras oraciones.
    Es la certeza que acompaña a los cristianos.
    Sin embargo la inclinación natural es pedir por las necesidades que nos asisten.
    "Tengo mis propios problemas",
    razonan algunos para justificar que no oran a favor de otros.

    Moisés tanto como nosotros afrontaba sus propias dificultades. Pero ante sus ojos se abría la posibilidad de que el pueblo por el que había sufrido desvelos fuera destruido por la ira divina.

    ¿Cuál fue la estrategia?
    La oración intercesora.
    Es tanto como ponernos en la senda clamando ante Dios por aquellos que, bien enfrentan determinada circunstancia, necesitan un milagro o quizá viven cegados espiritualmente y están distantes del Señor.
    Eso es lo que espera El que hagamos tal como lo advierte a través del profeta:
    "Busqué entre ellos un hombre que levantara una muralla y se pusiera en la brecha delante de mi, a favor de la tierra, para que yo no la destruyera; pero no lo hallé"
    (Ezequiel 22:30).

    Ante la inminencia de la justicia divina sobre los israelitas, Moisés explica que
    "... me postré delante de Jehová, y como antes hice, durante cuarenta días y cuarenta noches no comí pan ni bebí agua, a causa de todo el pecado que habíais cometido haciendo el mal ante los ojos de Jehová para enojarlo... Pero Jehová me escuchó una vez más"
    (Deuteronomio 9: 18, 19 b.).

    Esta misma disposición de búsqueda en oración a favor de los israelitas, que persistían en su rebeldía, la reiteró en otras ocasiones como narra:
    "Me postré, pues, delante de Jehová; cuarenta días y cuarenta noches estuve postrado, porque Jehová dijo que os había de destruir. Y oré a Jehová diciendo: Señor Jehová, no destruyas a tu pueblo, a la heredad que has redimido con tu grandeza y que sacaste de Egipto con mano poderosa..."
    (versículos 25 y 26).

    Usted debe asumir como intercesor
    Alrededor nuestro hay infinidad de personas con dificultades.
    Pueden ser familiares, amigos y conocidos. Frente a una realidad así, está en nuestras manos el contribuir para que cambien sus circunstancias.
    ¿De qué manera?
    Asumiendo la posición de intercesores en oración.

    Es necesario entonces que, de un lado oremos al Señor por aquella persona a quien deseamos ayudar en la situación que enfrenta, y de otro, que persistamos en el clamor.

    Es hora de que nos paremos en la brecha y, con fe, nos preparemos a ver la gloria de Dios manifestada en los milagros y prodigios que siempre obra en respuesta a las oraciones de su pueblo.

    Si necesita que le ayudemos a interceder, escríbanos ahora mismo.

    © Fernando A. Jiménez .
    Asesor de asuntos doctrinales
    y Consejero de
    www.adorador.com

    Aleah10

  • PODRA USARME?

    La próxima vez que pienses que tienes una excusa suficientemente buena para justificarte de por qué Dios no te puede usar, recuerda las siguientes personas con sus defectos fuertes y son personajes bíblicos:

    Noé se emborrachó.....................
    (Génesis 9:20 y 21)
    Abraham era demasiado viejo...........
    (Génesis 12:4)
    Isaac soñaba de día.......................
    (Génesis 24:63)
    Jacob mintió.......................
    (Génesis 27:19 al 27)
    Lea no era atractiva............
    (Génesis 29:17)
    José fue insignificante para sus hermanos....
    (Génesis 37:3,4)
    Moisés asesinó (como David y Pablo).....
    (Exodo 2: 11,12)
    Gedeón tuvo miedo...........
    (Jueces 6:27)
    Rahab era prostituta........
    (Josué 2:1)
    Jeremías y Timoteo eran demasiado jóvenes
    (Jeremías 1:6,7)
    David cometió adulterio y asesinato
    (2 Samuel 11: 1 al 21)
    Elías tuvo pensamientos suicidas......
    ( 1 Reyes 19:4)
    Isaías era muy mal hablado ......
    (Isaías 6:5)
    Jonás desobedeció a Dios........
    (Jonás 1:3)
    Noemí era viuda......
    (Rut 1:2 al 5)
    Job lo perdió todo......
    (Job 2: 1 al 13)
    Juan el Bautista se alimentaba de langostas...
    (Mateo 3:4)
    Pedro tenía un caracter implusivo....
    (Juan 18:10)
    Pablo confiaba en su propia justicia.....
    (Hechos 8:1 al 3)
    Los discípulos no oraban por dormir....
    (Mateo 26:40)
    María se asustaba de todo.....
    (Juan 20: 11 y 12)
    María (la hermana de Marta) era bastante haragana..
    (Lucas 10:41 y 42)
    María Magdalena estaba poseída por demonios...(Lucas 8:2)
    El chico con el pescado y los panes fue desconocido (y aún nadie sabe su nombre)......

    (Mateo 6:9)
    La mujer samaritana tuvo relaciones sexuales con muchos hombres...
    (Juan 4:15 al 18)
    Eliseo era un acomplejado por su calvicie......
    (2 Reyes 2:23 y 24)
    Marcos tiró todo por la borda
    Timoteo tenía úlcera estomacal

    Oseas tenía como esposa a una prostituta.........
    (Oseas 1:2)
    Y Lázaro estaba muerto....
    (Juan 11)

    "Sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia. Más por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cuál nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; para que, como está escrito: El que se gloríe, gloríese en el Señor"
    1 Corintios 1: 27 al 31.

    Fuente:
    Ministerio internecional
    Jesus es Rey

  • ¿Estamos preparados ..?

    ¿Estamos preparados ..?

     

    Cuatro rasgos del carácter en tiempos difíciles

    Efesios 5:11-14

    En momentos de crisis, pocas son las personas que pueden apelar a su carácter cuando éste no ha sido fortalecido capa por capa a lo largo del resto de su vida. ¿Qué es lo que forma el carácter, cimentado durante los años de abundancia, que se manifiesta durante los años de escasez?

    1. Transparencia. La habilidad para aceptar la crítica o para absorber las opiniones negativas no sólo ayuda a evitar situaciones delicadas, sino también a cerrar la brecha causada por los errores. Sólo la persona con algo que esconder es descubierta; sólo alguien con un secreto es expuesto. Aquellas personas que entierran sus errores a menudo encuentran que más tarde ellas mismas terminan enterradas, quedando sucias, oliendo a moho, e incrustadas en la mentira. Pablo escribió a los efesios: "Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas; ... mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo "(5:11, 13, 14). Ese rasgo del carácter, practicado en los buenos tiempos, se hace aún más valioso en los momentos de dificultad.


    2. Discernimiento. La sabiduría para saber cuándo batallar y cuándo dejar pasar, el discernimiento para entender lo que es verdaderamente importante y lo que podemos obviar, puede ayudar a los líderes a evitar errores o a superar los que cometen.  Luego de un error ministerial se presentan diversos cursos de acción, a menudo a un paso vertiginoso. ¿Se lo digo a Marta y me gano su apoyo, o ella me haría el vacío? Lo que hice no fue algo tan tonto, y tal vez pueda convencer a las personas para que vean mi punto de vista; ¿debo acaso defenderlo? ¿o simplemente debo cargar con la culpa? La sabiduría para hacer las elecciones correctas —incluso saber a quién pedirle ayuda— no puede comprarse; debe desarrollarse a lo largo de años de práctica.

    3. Honestidad. La racionalización es uno de los juegos más simples que existen. Cuando nos convertimos en jugadores habituales, tendemos a confiar en aquellas habilidades al momento de cometer un error. Y es entonces cuando estamos en graves problemas. La honestidad sigue siendo la mejor política. Lo que no se aclara a través de las declaraciones directas, eventualmente se dispersará (y probablemente se distorsionará) por medio de los canales de las habladurías de la iglesia. Y es entonces cuando entra en acción el principio según el cual si algo puede salir mal, seguro que saldrá mal: cuanto más dañina sea una idea, tanto más credibilidad ganará.


    4. Integridad. Las alternativas equivocadas abundan en el período posterior a haber cometido un error: encubrimientos, acusaciones, huidas rápidas. Sin embargo, después de nuestro error viene el momento en que debemos ser totalmente rectos. Esta es la razón por la que debemos tener estos rasgos de carácter marcados en el alma antes del desastre. La persona que hace de la integridad un hábito, podrá responder con acciones rectas, incluso cuando todo se está desmoronando.

  • Sea practico!!

    ESTUDIO BIBLICO

    Por:Ord.LMorrow

    Gigantes al Acecho

    Capítulo 12

    ¡Sea Práctico!

    No es difícil encontrar a alguien que tiene más problemas, o más grandes, de los que uno tiene.
    Dios pue