feliz navidad Aleah000

Sabemos q navidad no es un dia especifico,para el q tiene a Cristo en su corazon.Navida, es cada dia q dspertas y ves q ahi esta Jesus.


Archivo de posts: Mayo, 2007
  • Caballito de Palo

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    Caballito de Palo

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    Un padre llevó a su hijito a un largo paseo por el bosque. Como era pequeño, le llevó sobre sus hombros por mucho rato. Luego le puso de pie y le dijo que tendría que caminar hasta la casa. Al rato el pequeño lloraba porque estaba muy cansado, demasiado cansado para dar un paso más.

    El padre cortó un palito y lo limpió muy bien de toda astilla mientras el niño observaba. Al terminar, dijo:
    «Mira, hijo, aquí tienes tu propio caballito para que te lleve a casa».
    Encantado, el niño se montó sobre su caballito y felizmente llegó a casa. Y en casa dio vueltas por todo el jardín hasta que tuvo que ir a bañarse y acostarse, ya rendido.

    A veces nuestro Padre nos lleva y a veces nos deja caminar, y muchas veces creemos que ya no podemos más cuando alguien, movido por él, nos ofrece un caballito
    – una idea, una promesa, una canción nueva, un cariño, una oración intercesora, lo que sea, y sobre ese corcel llegamos a la meta.
    ¿Necesitan un caballito? ¿Otro hermano está necesitando un caballito?
    Ofrezcámoselo con ternura, recordando nuestro propio cansancio a veces. Eso hace toda la diferencia para un pequeño hermano.

    1 Pedro 1:22
    "Habiendo purificado vuestra almas en la obediencia de la verdad, por el Espíritu, en caridad hermanable sin fingimiento, amaos unos a otros entrañablemente de corazón puro"

    Proverbios 18:24
    "El hombre que tiene amigos, ha de mostrarse amigo: Y amigo hay más conjunto que el hermano"

    Autor dsconosido

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  • DESALIENTO

    ESTUDIO BIBLICO

    Por:Ord. L.Morrow

    Gigantes al Acecho

    Capítulo 1

    DESALIENTO

    Cuando se estudia el Antiguo Testamento es necesario recordar que, de acuerdo al Nuevo Testamento, fue escrito para nuestra enseñanza, y "para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos" (1ª Corintios 10:11). Cuando leemos la Biblia, no estamos leyendo tan solo un relato interesante de la historia, sino algo que fue escrito con un propósito. Cada pasaje tiene una interpretació n, y aplicaciones válidas para nuestras propias vidas.

    Números 13 registra la historia de los doce espías de Israel. Estos fueron a Canaán para ver cómo era la tierra que el Señor les había dado. Fueron, observaron la tierra, y regresaron. Diez de ellos dijeron que la tierra era buena, que fluía leche y miel, pero que había allí gigantes, gigantes tan altos que "éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos" (Números 13:33). Estos diez hombres dijeron que Israel simplemente no podía poseer la tierra: había demasiados problemas, gente demasiado alta, demasiados gigantes. Dos de los espías dieron un buen informe, y dijeron: "Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos" (versículo 30). La tierra podía ser conquistada con la ayuda cierta del Señor. Sin embargo, la mayoría prevaleció. El desaliento cundió, y la victoria fue perdida.

    ¿No ilustra esto la actitud de mucha gente hacia la vida, incluso hacia la vida cristiana? Muchos creyentes tienen esa misma actitud. Ya han confiando en Jesucristo como su Salvador. Saben que El es quien ha llevado sus pecados y, sin embargo, su vida dista mucho de estar llena de gozo y de paz. Estos cristianos contemplan lo que piensan ser grandes posibilidades para esta vida; y luego dicen: "Es realmente buena tierra, tierra que fluye leche y miel. Hay hermosas promesas en las Escrituras; promesas de paz, de gozo y de descanso. Hay libertad del temor. Hay esperanza. Hay perdón del pecado. Hay liberación de la culpa, y hay seguridad." Y por el estilo pueden continuar por buen rato la miel fluye, la leche abunda, ¡es algo maravilloso y grande! Además, están cansados de la manera en que habían estado viviendo; cansados de la vida vieja. Sin embargo, hay gigantes; no pueden desentenderse de los gigantes. Están convencidos de que hay muchas cosas maravillosas por delante, una tierra promisoria, y una vida que vale la pena, pero . . . ¡hay gigantes!

    Toda la gente tiene gigantes de una clase u otra. "No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana" (1ª Corintios 10:13). A menudo pensamos que nuestras tentaciones son algo especial, que el diablo nos dedica más tiempo que a otros, y que usa más astucia, más planes, más programas e ideas contra nosotros que contra cualquier otro. Los gigantes que tienes, es decir, los problemas que te aquejan, son comunes a todos nosotros.

    Pretender que no hay gigantes allí no es correcto. No se gana nada pretendiendo no verlos. Son tan reales como la vida misma. Aquellos viejos gigantes son tan persistentes como la muerte; gigantes burlones, embaucadores, engañosos, que sonríen con sorna, que causan miedo. A voz en cuello nos gritan lo que podemos o no podemos hacer. Son gigantes que en realidad nos causan terror, y cada uno de nosotros tiene que hacerles frente.

    Una solución sería huir de estos gigantes, y decir que son demasiado grandes. La tierra es buena, y fluye leche y miel, ¡pero allí hay gigantes! ¡No podemos hacer nada, por causa de esos gigantes! La abundancia de miel y leche representa la suficiente provisión de todas las cosas buenas. Es una tierra maravillosa, hay provisión para todas nuestras necesidades; pero . . . ¡hay gigantes! Si huimos, la victoria será de ellos. Se reirán de nosotros todo el resto de nuestra vida, burlándose y diciendo: "Por supuesto que hay una tierra que fluye leche y miel; pero ustedes no pueden hacer nada, porque nosotros estamos aquí."

    Pero, en lugar de huir de esos gigantes, podemos hacerles frente y buscar la manera de conquistarlos. Esta es la solución más sensata; porque, de lo contrario, ellos nos convertirán en sus esclavos, nos destruirán; y nuestra vida será miserable, con muy poca bendición, todo se verá opaco y obscuro, sin consuelo ni esperanza.

    ¿Cuáles son estos gigantes? Uno que parece destacarse del cuello para arriba sobre todos los demás, es el que se conoce como "desaliento. " Quizá otros le den un nombre diferente. Puede ser que el desaliento no sea el gigante más grande, pero sí es el más agresivo. Toda persona ha sido víctima de sus ataques en un tiempo u otro.

    El desaliento ha destruido a miles y miles de seres humanos. Muchas personas y puede ser que tú seas una de ellas se encuentran como en un callejón sin salida. Su vida se ha derrumbado, el gozo les ha sido quitado, están tan desanimados que no saben hacia dónde voltear los ojos. El desaliento los tiene acorralados en una esquina, y amenazándoles con su espada, les dice: "No puedes hacer nada. ¿Quién crees que eres?"

    Es difícil levantarse y echar a andar cuando a uno ha perdido el valor y la confianza. El desaliento hace que el ánimo ruede cuesta abajo. El alma languidece, el corazón se apoca, la mente se embota. Tropezamos con una nadería, y pensamos que es una montaña. Andamos en círculos, y hasta contradecimos al sentido común. La luz del sol se oculta. Por delante sólo vemos desesperación. La esperanza se ha desvanecido, el deseo está agonizando, y no falta casi nada para convencernos de que hasta Dios se ha olvidado de nosotros. El desaliento y la desesperanza nos han aniquilado.

    La Biblia tiene mucho qué decir en cuanto al desaliento, para que podamos entender sus resultados, los cuales pueden ser trágicos. Una ilustración se halla en Números 32. Moisés fue muy claro y firme al advertir a los de las tribus de Rubén y Gad que no desalentaran al resto de los hijos de Israel rehusando pasar a la tierra de Canaán. Los hijos de Rubén y Gad querían quedarse al otro lado del río, en donde la tierra era buena para el ganado. Tenían grandes rebaños, y esa tierra era apropiada. Moisés tuvo que decirles que debían tener cuidado, porque podían desalentar y destruir a los israelitas. "Destruiréis a todo este pueblo" (Números 32:15), fue la advertencia de Moisés. Estaba preocupado porque el desaliento podría destruir a la nación. Obviamente, cuando una persona está realmente desanimada, los resultados pueden ser trágicos.

    El desaliento hizo presa de ellos cuando los espías de Israel vieron gigantes en Canaán. Habían ido a Canaán y regresaron con el informe de que todo era muy bueno una tierra excelente que fluía leche y miel ¡pero había gigantes! Y el pueblo se preguntó: "¿Qué es lo que vamos a hacer?" "Nuestros hermanos han atemorizado nuestro corazón, diciendo: Este pueblo es mayor y más alto que nosotros, las ciudades grandes y amuralladas hasta el cielo; y también vimos allí a los hijos de Anac" (Deuteronomio 1:28). Con semejante informe, el pueblo se desalentó.

    Los israelitas se habían olvidado lo que Dios había dicho. Moisés les había dicho: "Mira, Jehová tu Dios te ha entregado la tierra; sube y toma posesión de ella, como Jehová el Dios de tus padres te ha dicho; no temas ni desmayes" (versículo 21). Tenían la palabra de Dios en una mano, y la palabra de los espías en la otra; y la palabra de los espías prevaleció.

    Mirándolo desde nuestro propio punto de vista, tal vez digamos: "¡Qué gente tan tonta! ¿Por qué les hicieron caso a esos espías? ¿Por qué no confiaron en la palabra de Dios?" Es fácil decirlo; pero, si hubiéramos estado allí, probablemente hubiéramos estado con la mayoría. Quizá nos hubiéramos puesto de su lado, y nos hubiéramos quejado, olvidando la palabra de Dios y aceptando, en su lugar, la palabra de nuestros hermanos: "Esos gigantes son demasiado para nosotros. La gente es alta, y las ciudades están amuralladas. "

    ¿Notaron cuan altas les parecían aquellas murallas cuando fueron vistas con los ojos del desaliento? Los espías dijeron que las murallas llegaban "hasta el cielo" (versículo 28). Se veían como paredes formidables. El Señor dijo: "Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos" (Isaías 55:9). Dios sabía la altura de los muros, pero el pueblo se olvidó de que Dios lo sabía. Las murallas eran altas, pero no hasta el cielo. Parecían serlo sencillamente porque eran vistas con ojos de desaliento.

    Pablo dijo: "Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten" (Colosenses 3:21). El desaliento es como una plaga: es fácil agarrarlo, consume nuestra energía, nos quita todo vigor, y nos deja apáticos, tristes, embotados, desanimados y abatidos.

    Después de que los espías habían explorado la tierra, regresaron "a Moisés y a Aarón, y a toda la congregación de los hijos de Israel, en el desierto de Paran, en Cades, y dieron la información a ellos" (Números 13:26). El corazón de la gente latía emocionado.Dios les había prometido esta tierra. Los espías habían ido a reconocerla, y esperaban ansiosamente su informe.

    Los espías mostraron al pueblo el fruto de la tierra, y dijeron: "Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella. Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas; y también vimos allí a los hijos de Anac. Amalee habita el Neguev, y el heteo, el jebuseo y el amorreo habitan en el monte, y el cananeo habita junto al mar, y a la ribera del Jordán" (versículos 27-29). Una vez que empezamos a ver las cosas a través de los ojos del desaliento, veremos más obstáculos de los que podemos contar.

    Entonces Caleb dio su informe. "Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos" (versículo 30). Un poco más tarde Caleb y Josué urgieron al pueblo a confiar en que Dios les introduciría con seguridad a Canaán; y dijeron: "No seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan" (14:9). En resumidas cuentas lo que dijeron fue: "¡Esto es pan comido! ¡No hay ningún problema!"

    Pero eran diez los que trajeron el informe desalentador, y el pueblo no se sentía seguro. Aquellos hombres habían dicho: "No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros. Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura. También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos" (13:31-33).

    ¿Cuál fue el resultado? ¿Cómo reaccionó el pueblo ante tales noticias? "Entonces toda la congregación gritó, y dio voces; y el pueblo lloró aquella noche. Y se quejaron contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo toda la multitud: ¡Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojalá muriéramos! ¿Y por qué nos trae Jehová a esta tierra para caer a espada, y que nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa? ¿No nos sería mejor volvernos a Egipto? Y decían el uno al otro: Designemos un capitán, y volvámonos a Egipto" (14:1-4). ¡Ah, el desaliento! ¡Qué cosas terribles y pavorosas hace hacer el desaliento!

    Una persona abatida, una persona desanimada, no es algo bonito para ver. Pocos han captado el espíritu del abatimiento mejor que el poeta Edwin Markham, en su poema "El Hombre con el Azadón." En él, el poeta vio un hombre abatido, inclinado sobre su azadón, preguntando: ¿Es esto lo que Dios quiso que fuéramos?

    Encorvado por el peso de centurias se inclina
    Sobre su azada y clava en tierra su mirada,
    El vacío de edades en su rostro,
    Y la carga del mundo en sus espaldas.
    ¿Quién le dejó muerto al arrobamiento y a la
    desesperación,
    Una cosa que no sufre y nunca espera,
    Impasible y estupefacto, hermano del buey?
    ¿Quién desgajó y dejó caer su brutal mandíbula?
    ¿De quién fue la mano que doblegó su cerviz?
    ¿Cuyo fue el soplo que apagó la luz de su cerebro?

    ¿Es esta la Cosa que el Señor Dios hizo
    Y le dio dominio sobre tierra y mar;
    Pura seguir el curso de los astros,
    Y buscar en los cielos el poder;
    Para sentir las pasiones de la Eternidad?
    ¿Es este el sueño que soñó Aquel que formó los
    astros
    Y les señaló su ruta en el abismo infinito?
    En el más profundo rincón de las cavernas del
    infierno
    No hay forma más terrible que ésta
    Más vilipendiada con la censura de la codicia
    ciega del mundo
    Más llena de señales y portentos para el alma
    Más repleta de peligro para el universo.

    Oh amos, señores y gobernantes de todas las tierras,
    ¿Es esta la obra manual que ustedes dan a Dios,
    Esta cosa monstruosa distorsionada
    y de alma aniquilada?
    ¿Cómo podrán ustedes jamás enderezar esta forma;
    Tocarla de nuevo con inmortalidad;
    Devolverle su postura altiva, y la luz;
    Reconstruir en ella la música de un sueño;
    Hacer justicia de infamias inmemoriales,
    de pérfidas maldades, y de males incurables?

    Oh amos, señores y gobernantes en todas las tierras,
    ¿Cómo tendrá en cuenta el futuro a este Hombre?
    ¿Cómo responder a su brutal pregunta en esa hora
    Cuando los torbellinos de rebelión estremecen
    todas las playas?
    ¿Qué será de los reinos y los reyes
    Con aquellos que le convirtieron en la cosa
    que él es?
    Cuando este sordo Terror se levante
    a juzgar al mundo,
    Después del silencio de centurias?

    ¿Quién va a responder por todo el desaliento que ha venido en todas las edades? Este es un cuadro no solo del desaliento, sino también de la condenación de quien dijo una palabra, o hizo algo, para aumentar el desaliento en otro. ¿Te ha abatido el desaliento? ¿Te ha hecho sentir que no puedes hacer ya nada?

    El desaliento causa toda clase de efectos secundarios. Una persona que ha perdido el ánimo por lo general es también amargada. La amargura pronto toma el control de su vida, y todo se vuelve amargo. Su lengua se torna mordaz, su mente critica todo, y pronto piensa que no vale mucho ni para Dios ni para el hombre. ¡Allí lo tienen desalentado, sin esperanza, amargado e inútil!

    Algunos, sin embargo, vislumbran la victoria. Al igual que Caleb y Josué, recuerdan la palabra de Dios, y dicen: "Más podremos nosotros que ellos" (13:30). ¿Gigantes? ¡Pues claro que hay gigantes allí! Pero Dios es capaz de derrotar a los gigantes. ¡Vayamos enseguida! ¡Vamos a la tierra que fluye leche y miel! ¡Disfrutemos de la victoria de Dios! ¡Confiemos en El!

    No obstante, siempre hay una mayoría rondando cerca y diciendo: "Es mejor andar con cautela. ¡Puede ser muy costoso! ¡Hay gigantes allí!"

    Podemos dar oídos a la voz que escogemos oír. Podemos oír la voz de Dios, entrar a la tierra y disfrutar de la victoria; o podemos escuchar la voz de la muchedumbre, y quedarnos fuera de la tierra y ser nada.

  • UN PEQUEÃO DETALLE...

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    UN PEQUEÑO DETALLE...

    Sucedió en una ciudad venezolana fronteriza con Colombia, donde se habían ocultado no menos de 1.940 kilos de cocaína, a la espera de su traslado a Estados Unidos. Así lo confirmaron los voceros de los cuerpos policíacos que tuvieron la suerte de descubrir aquella droga en manos de una poderosa red de narcotraficantes. La red, que tenía nexos con algunos de los carteles colombianos, logró falsificar la firma del canciller venezolano y crear documentos oficiales para
    «exportar»
    la cocaína oculta en 110 bultos de libros religiosos.

    Los primeros 60 kilos de cocaína, de un total de dos toneladas, llegaron al aeropuerto internacional de Maiquetía procedentes de San Cristóbal. Como se presumía que se trataba de una valija diplomática, la droga escondida en los bultos de libros pasó todos los controles policiales y aduaneros de la terminal aérea. Todo estaba en orden, salvo un pequeño detalle.
    «¿Cómo era posible —se preguntaron los empleados del Ministerio de Economía— que personal tan calificado de la Cancillería no supiera cómo escribir la palabra "convenio"?»
    Efectivamente, aquellos traficantes de drogas, pero no de palabras, habían cometido la imperdonable falta ortográfica de escribir
    «conbenio»
    (con «b» larga)
    por
    «convenio»
    (con «v» corta)
    en el documento de exportación. Si no hubiera sido por eso, es probable que los agentes de la aduana no habrían vuelto a revisar los bultos, ni habrían encontrado entre los libros los 60 kilos de cocaína.

    Así como la policía procura
    «adivinarles la jugada»
    a los narcotraficantes, también nosotros los padres terrenales hacemos lo posible por anticiparnos a las malas acciones de nuestros hijos a fin de evitar que nos engañen, pero no podemos garantizar que así sea. En cambio, es imposible engañar a nuestro Padre celestial. A las autoridades de esta tierra podemos ocultarles un sinnúmero de transgresiones de la ley humana, pero a nuestra autoridad celestial no podemos ocultarle ni una sola transgresión de su ley divina.

    En el Salmo 32 David afirma:
    «Dichoso aquel a quien el Señor no toma en cuenta su maldad y en cuyo espíritu no hay engaño.»
    Al igual que el salmista, en vez de procurar ocultarle a Dios nuestras faltas, busquemos arrepentidos el perdón de nuestros pecados. Así podremos testificar como David:
    «Te confesé mi pecado, y no te oculté mi maldad. Me dije: "Voy a confesar mis transgresiones al Señor", y tú perdonaste mi maldad y mi pecado.»

    fuente: CoNcIeNcIa

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  • YO FUÃ UN CRISTIANO CIEGO

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    YO FUÍ UN CRISTIANO CIEGO

    Eramos la única familia en el restaurante con un niño. Yo senté a Daniel en una silla para niño y me di cuenta que todos estaban tranquilos comiendo y charlando. De repente, Daniel pegó un grito con ansia y dijo,
    "Hola amigo!"
    Golpeando la mesa con sus gorditas manos, sus ojos estaban bien abiertos por la admiración y su boca mostraba la falta de dientes en su encía.

    Con mucho regocijo él se reía y se retorcía.Yo miré alrededor, vi la razón de su regocijo.
    Era un hombre andrajoso con un abrigo en su hombro; sucio, grasoso y roto.
    Sus pantalones eran anchos y con el cierre abierto hasta la mitad y sus dedos se asomaban a través de lo que fueron unos zapatos.
    Su camisa estaba sucia y su cabello no había recibido una peinilla por largo tiempo.
    Sus patillas eran cortas y muy poquitas y su nariz tenía tantas venitas que parecía un mapa.
    Estábamos un poco lejos de él para saber si olía, pero seguro que olía mal.Sus manos comenzaron a menearse para saludar.

    "Hola bebito, como estas muchachón,"
    le dijo el hombre a Daniel.
    Mi esposa y yo nos miramos,
    "Que hacemos?"
    Daniel continuó riéndose y contestó:
    "Hola, hola amigo."
    Todos en el restaurante nos miraron y luego miraron al pordiosero. El viejo sucio estaba incomodando a nuestro hermoso hijo.
    Nos trajeron nuestra comida y el hombre comenzó a hablarle a nuestro hijo como un bebe.Nadie creía que era simpático lo que el hombre estaba haciendo.Obviamente el estaba borracho.Mi esposa y yo estábamos avergonzados.

    Comimos en silencio, menos Daniel que estaba súper inquieto y mostrando todo su repertorio al pordiosero, quien le contestaba con sus niñadas.
    Finalmente terminamos de comer y nos dirigimos hacia la puerta.
    Mi esposa fue a pagar la cuenta y le dije que nos encontraríamos en el estacionamiento.

    El viejo se encontraba muy cerca de la puerta de salida.
    "Dios mío, ayúdame a salir de aquí antes de que este loco le hable a Daniel"
    -dije orando, mientras caminaba cercano al hombre.
    Le di un poco la espalda tratando de salir sin respirar ni un poquito del aire que él pudiera estar respirando.
    Mientras yo hacía esto, Daniel se volvió rápidamente en dirección hacia donde estaba el viejo y puso sus brazos en posición de
    "cárgame."

    Antes de que yo se lo impidiera, Daniel se abalanzó desde mis brazos hacia los brazos del hombre.
    Rápidamente el muy oloroso viejo y el joven niño consumaron su relación amorosa.
    Daniel en un acto de total confianza, amor y sumisión recargó su cabeza sobre el hombro del pordiosero.

    El hombre cerró sus ojos y pude ver lágrimas corriendo por sus mejillas.
    Sus viejas y maltratadas manos llenas de cicatrices, dolor y duro trabajo, suave, muy suavemente, acariciaban la espalda de Daniel. Nunca dos seres se habían amado tan profundamente en tan poco tiempo.

    Yo me detuve aterrado.
    El viejo hombre se meció con Daniel en sus brazos por un momento, luego abrió sus ojos y me miró directamente a los míos.
    Me dijo en voz fuerte y segura:
    "Usted cuide a este niño."
    De alguna manera le conteste
    "Así lo haré"
    con un inmenso nudo en mi garganta.
    El separó a Daniel de su pecho, lentamente, como si tuviera un dolor.

    Recibí a mi niño, y el viejo hombre me dijo:
    "Dios le bendiga, señor. Usted me ha dado un hermoso regalo."
    No pude decir más que un entrecortado gracias.

    Con Daniel en mis brazos, caminé rápidamente hacia el carro.
    Mi esposa se preguntaba por qué estaba llorando y sosteniendo a Daniel tan apretadamente, y por qué yo estaba diciendo:
    "Dios mío, Dios mío, perdóname."

    Yo acababa de presenciar el amor de Cristo a través de la inocencia de un pequeño niño que no vio pecado, que no hizo ningún juicio; un niño que vio un alma y unos padres que vieron un montón de ropa sucia.

    Yo fui un cristiano ciego,
    cargando un niño que no lo era.
    Yo sentí que Dios me estuvo preguntando:
    "Estás dispuesto a compartir tu hijo por un momento?
    "

    Cuando El compartió a su hijo por toda la eternidad.

    El viejo andrajoso, inconscientemente, me recordó aquellas palabras que dicen:
    "De cierto os digo, que el que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en él."
    (Marcos 10:15)

    Desconozco autor

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  • CUANDO CONVERSARON LOS 12 MESES

    CUANDO CONVERSARON LOS 12 MESES

     

    “Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría”  (Salmos 90:12)

    En cierta ocasión se reunieron los doce meses del año y en medio de elogios y autoalabanzas, surgió en el grupo, la idea de elegir a un presidente para que los presidiera en todos sus actos.

    Entonces, cada uno se presentó para ser elegido por el público presente. Se presentó: Enero quien dijo: Soy el primero, en mí está el primer día del año y en mi agenda hay inventarios, y un comenzar de nuevo. Vino Febrero y dijo: Soy el segundo mes, el más corto de todos, pero traigo el carnaval de la alegría para que el mundo goce y tenga sus placeres.

    Marzo no se quedó atrás, soy el mes raro porque en algunos países, a veces llueve o hace calor, o aparento los dos, y de pronto traigo la semana santa.

     Un momento dijo Abril, Yo soy “aguas mil”, hay lluvias para la siembra y por lo general, es en semana santa que recuerdo “la pasión, la muerte y la resurrección de Jesucristo”.

    Siguió Mayo, en mi está el día del trabajo, el día de la madre, un día muy importante, es la primavera, un tiempo lindo, voten por mí.

    Junio, enojado dijo, que fanfarrones, se olvidan que estoy en la mitad, que tengo el día del niño, el día del padre y fiestas importantes.

    Julio, alzo su voz y dijo: Yo soy el comienzo de un nuevo semestre y el fin del año lectivo de varios centros educativos en algunos países. Que va, dijo Agosto yo soy la alegría de la familia, porque en mí están las vacaciones escolares...

    Septiembre pensativo, dijo, algunos igual me necesitan, otros se quejan ya que pagan matrículas, pensiones y largas listas escolares. Y llegó Octubre, quien dijo, en mí hay concursos, el día de la raza y pagos que realizar.

    Noviembre, un poco cansado dijo, el día del difunto en Ecuador y Peru, causa pena pero tengo gratos recuerdos.

    Pero Diciembre, se jactó, tengo la Navidad, la mayor alegría de todos y me basta. Al final, el público no eligió a nadie, ya que cada uno es importante, y lo vital es, saber relacionarnos con Dios para amarle y servirle, fue el resultado final. Por eso, busquemos a Dios cada día.

    Esta historia imaginativa, ilustra cuantas veces perdemos el tiempo en discusiones triviales y conversaciones efímeras y superficiales, cuando deberíamos dedicarnos a tener una relación profunda con Dios cada día para crecer y para servir al prójimo
                                                                                                            
     

    ORACIÓN:

    Señor gracias por el año que termina, dame sabiduría para saber usar bien el tiempo el año próximo...

    (Por LaBibliadice. ..MinisterioInte rnacional) A.Lpz

  • No volverá vacía

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    No volverá vacía

    "Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo,y no vuelve allá sin regar antes la tierra y hacerla fecundar y germinar para que dé semilla al que siembra y pan al que come. Así también la Palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía,sino que hará lo que yo deseo y cumplirá con mis propósitos".
    Isaías 5:10-11

    Cuando Dios habla lo hace para lograr un propósito; así como en el principio de la creación habló: Sea la luz y la luz llegó a existir, la Palabra de Dios tiene poder para conquistar y poder para arrancar.
    Poder para lograr y poder para conseguir. Esto es una verdad irrefutable. Pero su Palabra no está guardada en el tiempo pasado, él tiene el Poder para seguir obrando en ti, para lograr algo en mí.
    Tengo muchos años tratando de lograr muchas cosas, buscando arrancar lo malo, tengo bastantes años meditando en la Palabra de Poder. Tenía 18 añitos cuando nos sentábamos con Miguel en la Biblioteca del Seminario y hacíamos nuestro devocional juntos, habíamos aprendido que la mejor manera de edificar nuestra recién inaugurada relación era edificándonos con la Palabra viva.
    Así que cogíamos un capítulo de Proverbios y lo dividíamos entre los dos, un verso él, con su correspondiente explicación y otro verso yo con el consiguiente sermón. Al terminar nos mirábamos más sabios y terminábamos con una oración.
    Tiempos aquellos, tan estudiosos de la Biblia, tan orgullosos de todo lo que conocíamos.
    Llevo mucho tiempo amando la Palabra de Dios, pero mi visión y mis expectativas han cambiado aparatosamente a medida que ha crecido mi confianza en él y en su mensaje vivo.
    En esos tiempos de juventud yo solía esperar un poco de consejo y un poco más de prudencia, por lo tanto esos eran los dividendos que iba a recibir.
    Ahora mis esperanzas han crecido, les he añadido fortaleza, osadía y poder, no son virtudes mías, no; Son derivados de la Palabra Divina y por eso sé que puedo contar que el mensaje hará lo que me ha prometido.
    Los desafíos que enfrento son más fuertes, las dudas que me asaltan son gigantes armados, necesito creer que sus Palabras tienen el Poder para hacer retroceder todas esas mentiras, para creer que estoy sana, que él me ha perdonado y que tengo una nueva oportunidad para vencer.
    “Envió su Palabra para sanarlos y así los rescató del sepulcro” “No pierdas de vista mis palabras, guárdalas muy dentro de tu corazón. Ellas dan vida a quienes la hallan; son la salud del cuerpo”.
    Ahora cuando estudio la Palabra le pido muchas veces que me haga una persona sana, que su Palabra habite en mí.
    “Que habite en ustedes la Palabra de Cristo con toda su riqueza: instrúyanse y aconséjense unos a otros con toda sabiduría”
    Colosenses 3:16
    La Palabra Viva de Dios es Poderosa y está obrando en aquellos que anhelan vivir con el fuego del Espíritu, no te quedes viviendo un cristianismo corriente, vive con el Poder de la Palabra en ti, obrando en ti. Dios ha dejado la buena semilla y ella cumplirá su propósito en ti pero debes dejar que germine en tu interior y te haga una nueva persona, sólo así darás un fruto poderoso de bendición , Dios te Ama y su propósito se cumplirá con Poder en tu vida, ya no seas sordo al sonido de su voz.

    Martha V. de Bardales

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  • NEHEMÃAS 6

    ESTUDIO BÍBLICO

    Por: DavidLogacho

    NEHEMÍAS 6

    Si Ud. tiene una Biblia a la mano, le invito que la abra en el libro de Nehemías continuando 

    Como antecedente, en los estudios bíblicos pasados, vimos que estando en Susa, la capital del Imperio Persa, Nehemías quien se desempeñaba como copero del rey, se enteró de la triste realidad en la cual vivían sus paisanos los judíos en Jerusalén.

    Susa, quedaba a unos 1300 Km. de Jerusalén, pero esta distancia no fue obstáculo para que el corazón de Nehemías estuviera junto al pueblo escogido de Dios y a la amada ciudad.

    Tan pronto como supo de esta situación, Nehemías oró al Señor, confesando su pecado y pidiendo que Dios le conceda buen éxito el momento que pida permiso al rey para ir a reedificar Jerusalén.Dios obró soberanamente en el corazón del rey Artajerjes y cuando Nehemías hizo su pedido, el rey no solo le concedió el permiso, sino que le proveyó de cartas de salvoconducto para atravesar por zonas hostiles, madera para restaurar el palacio y los muros y como si esto fuera poco, le dio una escolta de soldados a caballo para protegerlo en el viaje.

    Todo esto, sin lugar a duda fue una gran bendición para Nehemías, pero también surgieron algunas pruebas o como las llamamos, bendiciones disfrazadas. Aun antes que Nehemías llegue a Jerusalén, ya se escucharon los reclamos airados de Sanbalat y Tobías, quienes se oponían a que venga alguno a procurar el bien de los hijos de Israel.

    Esta prueba no interrumpió el viaje de Nehemías, porque él sabia que las pruebas son en realidad muestras de amor de Dios  para con nosotros, ya que según Romanos 8:28 todas las cosas ayudan a bien a los que a Dios amamos.

    Permítame detenerme aquí para hacer una aplicación muy oportuna. Siempre que hagamos la obra de Dios , ya sea por medio de una Iglesia local o simplemente si estamos edificando nuestras propias vidas, encontraremos personas que no estén de acuerdo en que nos superemos espiritualmente.

    Estas personas harán todo lo que esté a su alcance para estorben la obra del Señor . ¿Qué vamos a hacer ante esta situación? Hay básicamente dos alternativas: Detenernos o seguir. Nehemías optó por seguir adelante a pesar de la oposición y eso es también lo que nosotros, debemos hacer. Lo que buscan los enemigos de la obra de Dios  es que la obra se detenga. Si nos detenemos, lo único que estamos haciendo es dar lugar a que el enemigo gane una victoria.

    Sigamos adelante a pesar de cualquier oposición que encontremos. Nehemías, pues, continuó su viaje, no sabemos cuanto tardó pero eventualmente llegó a Jerusalén. Quizá uno esperarla que tan pronto llegue iba a dar órdenes para comenzar los trabajos, pero recordemos en los estudios anteriores que vimos que siempre antes de la acción debe estar la oración. Nehemías 2:11 dice: "Llegué, pues, a Jerusalén, y después de estar allí tres días,"

    Aquí vemos la PREPARACIÓN que todo líder necesita. Nehemías se tomó tres días no solo para descansar sino muy probablemente para hablar con su Padre celestial acerca de los pasos que debían darse para cumplir con el objetivo del viaje. Esto si que es notable. Nehemías no comenzó los trabajos atropelladamente, primero enfrió la cabeza, y habló con el dueño de la obra. Después de todo, la obra era del Señor .

    Nehemías era solo un instrumento en sus manos. Oh cuanto necesitamos aprender este principio. Cuantos de nosotros nos encontramos tan ocupados en hacer cosas que descuidamos por completo nuestra comunión personal con Dios  por medio de la oración. Con razón que mucho de lo que hacemos se disipa como el agua entre los dedos y no deja absolutamente ningún fruto de bendición para el Señor.

    Especialmente nosotros los pastores o lideres de ministerios, de pronto nos encontramos absorbidos en nuestras propias tareas, ya en la preparación de mensajes, ya en la visitación, ya en el aconsejamiento, ya en el evangelismo, etc. y nos descuidamos de cultivar nuestro corazón en la comunión intima con el Señor .

    Un gran hombre de Dios  aconsejaba a los jóvenes, pastores con estas palabras: Cuida tu corazón, cuida de no ocuparte tanto en la obra del Señor  al punto de olvidar de ocuparte en el Señor  de la obra.

    Nehemías manifiesta un perfecto equilibrio. Primero se ocupó con el Señor de la obra y después se ocupó con la obra del Señor. Después de haber estado en la presencia del Señor , Nehemías sabia lo que debía hacer. Luego de la preparación viene la OBSERVACIÓN como lo vinos tambien el los estudios anteriores de Nehemias.

    Nehemías 2:12-16 dice: "me levanté de noche, yo y unos pocos varones conmigo, y no declaré a hombre alguno lo que Dios había puesto en mi corazón que hiciese en Jerusalén; ni habla cabalgadura conmigo, excepto la única en que yo cabalgaba. Y salí de noche por la puerta del Valle hacia la fuente del Dragón y a la puerta del Muladar; y observé los muros de Jerusalén que estaban derribados, y sus puertas que estaban consumidas por el fuego. Pasé luego a la puerta de la fuente, y al estanque del Rey; pero no había lugar por donde pasase la cabalgadura en que iba. Y subí de noche por el torrente y observé el muro, y di la vuelta y entré por la puerta del Valle, y me volví. Y no sabían los oficiales a dónde yo había ido, ni qué había hecho; ni hasta entonces lo había declarado yo a los judíos y sacerdotes, ni a los nobles y oficiales, ni a los demás que hacían la obra"

    Por dos ocasiones, este pasaje declara lo que estaba haciendo Nehemías. Versículo 13 dice: Y observé los muros de Jerusalén. Versículo 15 dice: Y observé el muro. Nehemías estaba haciendo algo muy importante, pero a la vez  dejado de lado por muchos de nosotros. La observación.

    Por naturaleza somos, poco observadores. No han sido pocas las veces cuando al llegar a mi casa he pasado por alto arreglos especiales que ha hecho mi esposa en casa. En casos así lo máximo que uno gana, es una fugaz desavenencia familiar, pero hay otras ocasiones cuando la falta de observación, puede resultar en fracasos verdaderamente lamentables.

    Uno de los principios más elementales de una buena administració n es justamente una buena observación. Siendo Nehemías un líder ejemplar, no es extraño entonces que diera atención especial a la observación. El trabajo de observación comenzó en la noche. ¿Por qué a la noche? Y además ¿por qué involucró solo a unos pocos varones? ¿Por qué solamente él cabalgaba? Todo parece indicar que Nehemías no quería hacer grande la cosa.

    Hay un dicho popular: Cuando hay muchos bomberos, entre ellos se pisan las mangueras. Nehemías no quería aspavientos. Era suficiente que él y algunos de confianza se dediquen a esta tarea. Nehemías inició su observación en la puerta del Valle y luego de recorrer a través de las ruinas, retornó al mismo lugar.

    Como fruto de su observación, se dio cuenta que lo que más se necesitaba era restaurar el muro que habla sido derribado y reemplazar las puertas que hablan sido consumidas por el fuego. Fue aquí cuando en su mente se inició el proyecto. La observación no solo le ayudó a determinar la necesidad más importante, sino que también le dio un cuadro completo de la situación que tenia entre manos.

    Con estos datos pudo planificar concienzudamente la táctica para la consumación de la obra. Habíamos dicho que Nehemías primero oraba y después actuaba, pero también hemos visto que antes de actuar planificaba con precisión lo que iba a hacer y el primer paso de esta planificación es la observación.

    En Administració n se dice que una hora invertida en planificación ahorra dias en la ejecución. Nelaton, el gran cirujano francés, alguna vez dijo que solo tendría solo 4 minutos para realizar una operación y salvar una vida, tomaría un minuto para planificar la mejor forma de hacerlo. Que Dios  nos ayude a invertir tiempo en oración  como Nehemías y una vez que hayamos orado que dediquemos tiempo a la planificación, dando un lugar primordial a la observación.

    LaBibliadice. ..MinisterioInte rnacional.

  • Cómo debemos meditar...?

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    Cómo debemos meditar...?

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    Debido al auge de las sectas orientales que promueven la meditación trascendental y el dejar la mente en blanco como maneras de alcanzar una nueva
    "espiritualidad",
    muchos han confundido el verdadero significado de la palabra meditación.
    Siempre que existe algo falso es debido a que se lo ha copiado del original.
    La Palabra original bíblica
    ,"meditar" ,
    significa
    "pensar", "reflexionar"
    en algo específico. Debemos tener mucho cuidado con lo que meditamos. Al meditar lo hacemos con los pensamientos de nuestra mente.
    Las sectas falsas promueven la meditación invocando espíritus disfrazados de bondad para llenar la mente de los que la practican.
    El cristianismo bíblico promueve la verdadera meditación, para pensar en el Señor, sus atributos, poder, grandeza y sus promesas registradas en la Biblia.
    Toda meditación que no me haga pensar en cuán bueno y grande es el Señor Jesucristo y cuán poderosa es la Palabra de Dios, debe ser descartado de nuestra vida.
    Nuestra meditación debe realizarse cada día al orar al Señor y mantenerla durante el resto del día. Al hacerlo nuestra mente debe centralizarse en Dios y pensar en Quién es El Señor, Quién es aquél que es capaz de ayudarnos en nuestras necesidades. Alguien dijo con razón que nosotros llegaremos a ser iguales a lo que adoremos e iguales a lo que pensemos. Nuestros pensamientos:
    ¿Están centrados en el Señor y su poderosa Palabra, o nuestra mente medita todo el tiempo en las luchas, dificultades o problemas que estamos atravesando?

    Ritchie Pugliese

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  • Y TU....HABLAS O GRITAS ?

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    Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie llega al Padre sino por Mí. Yo Soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Si permanecen en Mí y Mis palabras permanecen en ustedes, lo que quieran pedir se les concederá.”

    Juan 14:6; 15:1,7

    Y TU....HABLAS O GRITAS ?

    En cierta isla del Pacífico Sur, los aldeanos practican una extraña
    forma de tala de árboles. Si un árbol es demasiado alto y grande para derribarlo con un hacha, los nativos lo tumban gritándole.

    Leñadores con poderes especiales se paran frente al árbol al amanecer y le gritan con todas sus fuerzas. Continúan así por días, hasta que el árbol finalmente cae. La teoría detrás de este ritual, es que los
    gritos matan el espíritu del árbol.
    "Pobres nativos inocentes!", pensamos nosotros. "Qué pintorescos y primitivos hábitos conservan!" Gritar a los árboles... qué ridículo!
    Habrá que comprenderlos, porque ellos no tienen las ventajas de la vida moderna, toda nuestra tecnología y nuestra educación.
    Nosotros, en cambio, le gritamos al teléfono y a la cortadora de
    césped cuando no funcionan. Le gritamos al periódico cuando nos
    disgustamos con aquello que leemos. Mi vecino le grita mucho a su automóvil. Y últimamente escucho que le grita al perro toda la tarde.
    Somos modernos, educados y urbanos: le gritamos al tráfico, a los árbitros, a las cuentas, a los bancos, a la conexión a Internet y a los electrodomésticos. Desde luego, también le gritamos ocasionalmente a nuestros hijos, a nuestros colegas y a algún desconocido que se cruza en nuestro camino.
    Gritamos, pero no sabemos para qué. Hemos hecho del grito (y del callar a los demás) una forma de "comunicación" habitual.
    Cuando gritamos, las cosas siguen allí, intactas, mudas.¿Y las personas? Los nativos de aquella isla tal vez tenían razón...
    Gritar a las cosas vivas tiende a matar su espíritu.
    Las piedras pueden romper nuestros huesos, pero las palabras rompen nuestro corazón.
    Las palabras no rompen huesos.... pero hieren igual.
    Las palabras no se las lleva el viento, las palabras dejan huella,
    tienen poder e influyen, positiva o negativamente. ..

    Anónimo


  • Malas palabras.

    Malas palabras
    Autor desconocido
    El jefe de la oficina telefónica de Palermo, Italia, había cumplido años. Todas las telefonistas de su división le prepararon un regalo. Se trataba de un «Libro de Oro» regiamente encuadernado en cuero rojo de Rusia. Cuando el jefe abrió el libro, pensó encontrar poesías de Gabriel D. Annunzio o la Divina Comedia de Dante. Pero no era nada de eso. El libro regalado por las telefonistas era una colección arreglada, en cuidadoso orden alfabético, de nada menos que 2.804 malas palabras que abonados iracundos dirigen a las pobres telefonistas cuando les dan un número equivocado El libro era todo un documento de mal gusto: el mal hablar, el mal pensar y el mal sentir desgraciadamente tan propio de la gente de este mundo. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿Qué es lo que hace que la gente se enoje y profiera improperios y obscenidades? La respuesta la encontramos en las palabras de Jesucristo: «De la abundancia del corazón habla la boca» (Mateo 12:34). Pero para que la boca humana pronuncie desafueros, el corazón tiene que estar sucio primero. Y aquí llegamos, sin hacer juego de palabras, al corazón del problema. El sabio Salomón dijo: «Por sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la vida» (Proverbios 4:23). Si en el corazón albergamos odio, resentimiento, impaciencia y antipatía, no es extraño que nuestro lenguaje siga por el mismo camino. Por más que disimulemos y por más que intentemos ponerles freno a las palabras, a la menor provocación manifestamos por la boca lo que somos en el corazón. Para que comprendamos perfectamente la gravedad de las consecuencias de esta tendencia, Cristo nos advirtió «que en el día del juicio todos tendrán que dar cuenta de toda palabra ociosa que hayan pronunciado» (Mateo 12:36). De modo que si queremos un lenguaje limpio, equilibrado y justo, debemos empezar por limpiar y purificar el corazón, fuente de la vida. ¿Y cómo logramos esto? Acudiendo a la única fuente de vida a nuestro alcance, fuente de limpieza moral y espiritual: la sangre que Jesucristo derramó por nosotros. Si creemos en Cristo y le damos la debida honra como Señor y Salvador, aceptándolo como Maestro y confiándole a Él la dirección de nuestra vida, limpiaremos y purificaremos todo nuestro ser interior y toda nuestra conducta exterior.

  • La imagen de Dios en nosotros

     

    La imagen de Él en nosotros

    Me consuela recordar «porque tú, oh Señor, eres mi esperanza» (Salmo 71.5) con el fin de que «no sea yo avergonzado jamás» (v. 1).

    Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho.» (Isaías 53.11 rvr) Señor, ¿cuál es la aflicción de tu alma? Antes pensaba que fueron tus sufrimientos en el Calvario, los clavos y las espinas. Sé que todo eso forma una parte, pero ahora creo que hay más. La madre padece aflicción para traer a su hijo al mundo y luego se aflige mucho más para llevar a ese infante hasta la madurez. Si eso sucede con toda madre ¡debe ser aún más cierto en cuanto a Dios, el cual da a luz hijos espirituales!

    Sé que tú has sido y sigues siendo afligido por mi culpa, Señor, pero mi pregunta es: ¿Estás satisfecho con toda tu obra? ¿Habrá sido en vano en cuanto a mí se refiere tu aflicción, lo que sufriste en la cruz, todo lo que soportaste con tanta disciplina? ¿Fueron perdidas tantas ocasiones en que quisiste cariñosamente corregirme? ¿Seré yo tan inamovible como cuando comenzaste conmigo?

    Tú dijiste: «Efraín es como una "arepa" (tortilla) a la cual no se le ha dado la vuelta» (Oseas 7.8) ¿Será, Señor, que yo soy como Efraín, a medio cocinar, una vergüenza para ti, un fracaso que siempre debe repetir el año? ¿O puedes exhibirme en la vitrina de tus santos favoritos como lo hiciste con Job? «¿No te has fijado en mi siervo Job?» (Job 1.8)

    Una vez oí a una madre regañando a su hijo por una desobediencia. Ella le dijo: ¿Cómo es posible que en un momento me haces sentir tan orgullosa y al siguiente tan apenada? Me hizo pensar en mí mismo. Hay ciertas palabras que me asustan en la Biblia como: «averiado» (Jeremías 18.4), «descalificado» (1 Corintios 9.27), «avergonzado» (1 Juan 2.28). Estos conceptos están en tu Palabra a fin de que tome en serio tu aflicción a mi favor, reconociendo que ser discípulo de Jesús no es un juego o pasatiempo. Me consuela recordar «porque tú, oh Señor, eres mi esperanza» (Salmo 71.5) con el fin de que «no sea yo avergonzado jamás» (v. 1). Confío en que tú «aumentarás mi grandeza»
    (v. 21), conformándome a la imagen de tu Hijo.

    Por tanto, todos nosotros, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor,
    somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

    2 Corintios 3.18

    MIGDALIA

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  • Tu Dices

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    Tu Dices

    Eramos la única familia en el restaurante con un niño. Yo senté a Daniel en una silla para niño y me di cuenta que todos estaban tranquilos comiendo y charlando. De repente, Daniel pegó un grito con ansia y dijo, "Hola amigo!"
    Golpeando la mesa con sus gorditas manos, sus ojos estaban bien abiertos por la admiración y su boca mostraba la falta de dientes en su encía.

    Con mucho regocijo él se reía y se retorcía.Yo miré alrededor, vi la razón de su regocijo.
    Era un hombre andrajoso con un abrigo en su hombro; sucio, grasoso y roto.
    Sus pantalones eran anchos y con el cierre abierto hasta la mitad y sus dedos se asomaban a través de lo que fueron unos zapatos.
    Su camisa estaba sucia y su cabello no había recibido una peinilla por largo tiempo.
    Sus patillas eran cortas y muy poquitas y su nariz tenía tantas venitas que parecía un mapa.
    Estábamos un poco lejos de él para saber si olía, pero seguro que olía mal.Sus manos comenzaron a menearse para saludar.

    "Hola bebito, como estas muchachón," le dijo el hombre a Daniel.
    Mi esposa y yo nos miramos, "Que hacemos?"Daniel continuó riéndose y contestó: "Hola, hola amigo."Todos en el restaurante nos miraron y luego miraron al pordiosero. El viejo sucio estaba incomodando a nuestro hermoso hijo.
    Nos trajeron nuestra comida y el hombre comenzó a hablarle a nuestro hijo como un bebe.Nadie creía que era simpático lo que el hombre estaba haciendo.Obviamente el estaba borracho.Mi esposa y yo estábamos avergonzados.

    Comimos en silencio, menos Daniel que estaba súper inquieto y mostrando todo su repertorio al pordiosero, quien le contestaba con sus niñadas.
    Finalmente terminamos de comer y nos dirigimos hacia la puerta.
    Mi esposa fue a pagar la cuenta y le dije que nos encontraríamos en el estacionamiento.

    El viejo se encontraba muy cerca de la puerta de salida.
    "Dios mío, ayúdame a salir de aquí antes de que este loco le hable a Daniel" -dije orando, mientras caminaba cercano al hombre.
    Le di un poco la espalda tratando de salir sin respirar ni un poquito del aire que él pudiera estar respirando.
    Mientras yo hacía esto, Daniel se volvió rápidamente en dirección hacia donde estaba el viejo y puso sus brazos en posición de "cárgame."

    Antes de que yo se lo impidiera, Daniel se abalanzó desde mis brazos hacia los brazos del hombre.
    Rápidamente el muy oloroso viejo y el joven niño consumaron su relación amorosa.
    Daniel en un acto de total confianza, amor y sumisión recargó su cabeza sobre el hombro del pordiosero.

    El hombre cerró sus ojos y pude ver lágrimas corriendo por sus mejillas.
    Sus viejas y maltratadas manos llenas de cicatrices, dolor y duro trabajo, suave, muy suavemente, acariciaban la espalda de Daniel. Nunca dos seres se habían amado tan profundamente en tan poco tiempo.

    Yo me detuve aterrado.
    El viejo hombre se meció con Daniel en sus brazos por un momento, luego abrió sus ojos y me miró directamente a los míos.
    Me dijo en voz fuerte y segura:
    "Usted cuide a este niño."
    De alguna manera le conteste
    "Así lo haré" con un inmenso nudo en mi garganta.
    El separó a Daniel de su pecho, lentamente, como si tuviera un dolor.

    Recibí a mi niño, y el viejo hombre me dijo: "Dios le bendiga, señor. Usted me ha dado un hermoso regalo."No pude decir más que un entrecortado gracias.

    Con Daniel en mis brazos, caminé rápidamente hacia el carro.
    Mi esposa se preguntaba por qué estaba llorando y sosteniendo a Daniel tan apretadamente, y por qué yo estaba diciendo:
    "Dios mío, Dios mío, perdóname."

    Yo acababa de presenciar el amor de Cristo a través de la inocencia de un pequeño niño que no vio pecado, que no hizo ningún juicio; un niño que vio un alma y unos padres que vieron un montón de ropa sucia.

    Yo fui un cristiano ciego, cargando un niño que no lo era.
    Yo sentí que Dios me estuvo preguntando: "Estás dispuesto a compartir tu hijo por un momento?
    "Cuando El compartió a su hijo por toda la eternidad.

    El viejo andrajoso, inconscientemente, me recordó aquellas palabras que dicen:
    "De cierto os digo, que el que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en él."
    (Marcos 10:15)

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  • EL CAMINO PARA APRENDER

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    EL CAMINO PARA APRENDER

    El camino para aprender a amar es "Perdonando", quien desea crecer en el amor lo logra amando en el perdón.
    Perdonar es el camino de la liberación, el que auténticamente se libera es quien perdona, echando fuera de su alma al rencor y la venganza que solamente lo envilece y lo consume.

    Perdonar a pesar de tener razón y mil justificaciones para no hacerlo, se atreve a pronunciar en el interior del corazón "Perdón". Perdonar cuando te han ofendido y humillado es cuando se manifiesta la grandeza del corazón del ser humano.

    Solamente el que ama auténticamente puede decir "te perdono y lo olvido". Perdonar es