
Por que tienes sed todavia?
Vamos ahora a la palabra del Señor, yo quisiera que ustedes buscaran en el libro de Juan, CapÃtulo 4. PermÃtanme orar antes de seguir adelante.
Dios te damos la gracia una vez más por la bendición que tenemos de poder ir ahora y entrar en una mediación, Señor, que tiene vida porque es una vida que proviene de ti, Señor. Palabras que salgan de mi boca serán solamente palabras, pero cuando esas palabras están ungidas y cubiertas por tu espÃritu, Señor, tienen el potencial de hacer grandes cosas, no por el mérito de uno como predicador, sino por el tuyo Jesús, porque eres tu quien trae vida a los corazones que reciben esas palabras. Asà que ahora mismo, Señor, me pongo en tus manos y que esta palabra, Señor, pueda ser de bendición a mis hermanos y hermanas y que los traiga directamente al centro de ti, al centro de tu vida, Jesús. Gracias Dios. Amen. Amen.
Bien, hermanos, es bien interesante el poder estar aquà hoy y compartir con ustedes después de todo lo que ha acontecido a través de esta semana. Yo me imagino que muchos de ustedes han tenido la oportunidad de poder comer con familiares, algunos de ustedes aprovecharon el viernes pasado, ¿cuántos se levantaron bien temprano en el viernes pasado? No se apuren, no les voy a decir que hicieron mal o algo asÃ. ¿Cuántos se levantaron bien temprano?, y tal vez no necesariamente para orar, sino para aprovechar los especiales que estaban aconteciendo en el..... a ver, ¿cuántos se atreven a levantar la mano para eso? No se apuren, no les voy a decir que están en pecado ni nada por el estilo asà que no se apuren.
Pero es bien interesante, yo creo que esta etapa en el año, es una etapa bien interesante porque uno es como que comienza a entrar en una transición de una etapa a otra. Unos comenzamos a... ese tiempo de acción de gracia nos empieza a entrar en todo lo que es este holiday season de vacaciones, para muchos, y tiempo en familia, y compartir, y comer en una buena comida con amistades, dar regalos, comprar, comprar, comprar y comprar.
Para muchos eso es lo que significa este tipo de temporada. Pero yo quisiera tratar de enfocarnos una vez más en algo mucho más importante que envuelve toda esta temporada. No tan solamente algo, sino más bien, alguien que envuelve toda esta temporada. Y ese alguien se encuentra en la persona de Cristo Jesús. Asà como nuestro hermano Jessie estaba diciendo, cuando uno habla de la misericordia de Dios puede ser un tema bien emocional, porque uno se pone a pensar a si mismo, caramba todas las cosas por las cuales me ha traido y yo veo como esa misericordia ha estado trabajando activa. Uno tiene que tener un corazón de piedra para no llorar. Yo creo que aún los corazones de piedra se rompen cuando la misericordia de Dios verdaderamente llega a nuestras vidas. Es algo que no se puede resistir. Asà que, hermano Jessie, te comprendemos cuando sientes esa emoción y esa pasión. Weâre with you, my brother.
Juan, CapÃtulo 4, verso 5, dice asà la palabra del Señor: â...Vino pues a una ciudad de Samaria llamada Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a su hijo José. Y estaba allà el pozo de Jacob, entonces Jesús cansado del camino, se sentó asà junto al pozo. Era como la hora sexta, -buen español, algunos entienden que esto era como mediodÃa- De pronto vino una mujer de Samaria a sacar agua, y Jesús le dijo, âdame de beberâ, pues sus discÃpulos habÃan ido a la ciudad a comprar de comer. La mujer samaritana le dijo, â¿cómo tu siendo judÃo me pides a mi de beber que soy mujer samaritana?â âporque judÃos y samaritanos no se llevan bien- Respondió Jesús y le dijo, âsi conocieras el don de Dios ây hago un hincapié en esa frase, si conocieras el don de Dios- y quién es el que te dice, dame de beber, tu le pedirÃas y él te darÃa agua viva. La mujer le dijo, Señor, no tienes con qué sacarla y el pozo es hondo. ¿De dónde pues tienes el agua viva? ¿Acaso eres tu mayor que nuestro padre Jacob que nos dio este pozo del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados?"
Y a esa pregunta yo vuelvo y le pongo esa frase âsi supieras, si conocieras el don de Diosâ. Yo estoy seguro, hermanos, que muchos, la mayorÃa de todos nosotros conocemos de rabo a cabo, de principio a fin, lo conocemos, lo hemos escuchado de muchas maneras, pero mientras yo estaba reflexionando en este pasaje, algo me chocó con el cual no me habÃa encontrado antes.
Sabemos que parte del relato de la historia, Jesús estaba saliendo de Jerusalén porque los fariseos estaban calzando como un tipo de complot en contra de él, cuando comenzaron a decir, oh, Jesús está haciendo más discÃpulos de los que hacÃa Juan, el Bautista. Y ese tipo de comentario lo que estaba causando era que la gente comenzara a tener más atención en la persona de Jesús que antes, pero Jesús sabÃa que esa atención podÃa traerle un tipo de fama el cual él no estaba buscando.
Y por evitar eso, Jesús decide salir de Jerusalén en dirección a Galilea, y para llegar a Galilea tenÃa que pasar por el pueblo de Samaria. Y en este relate es entonces donde nos encontramos con esta conversación entre Jesús y esta mujer samaritana.
Ver a Jesús que está ahà presente junto a este pozo y esta mujer se acerca y Jesús intencionalmente le dice, mujer, dame un vaso de agua, o dame una copa de agua o una jarra de agua, lo que sea que tengas. Y la mujer rápidamente lo confrontó, pero cómo es posible que tu me vayas pedir esto, si ustedes los judÃos y nosotros los samaritanos no nos llevamos bien.
Pero algo que me llamó la atención de esto es que esta mujer aunque era de Samaria tenÃa un conocimiento del pueblo judÃo que tal vez muchos de nosotros no estamos al tanto, y esto es que esta mujer reconoce a Jacob como su padre también. El pozo donde Jesús estaba sentado se conoce que era el pozo de Jacob, uno de los pozos que el mismo Jacob plantó de los muchos que habÃa recibido en herencia a la misma vez.
Ahora, yo no se cuántos de nosotros estaremos al tanto de algo que está ocurriendo detrás de esta historia y eso es algo que yo quiero compartir con ustedes, porque ese relato del pozo de Jacob me hizo pensar en algo que no habÃa visto antes. Y es el mero hecho de que ese pozo de Jacob mostraba una promesa de Dios a esa descendencia que estaba saliendo de Jacob.
¿Quién era el papá de Jacob? A ver, a ustedes que han pasado por discipulado: Isaac, ¿verdad? ¿Y quién era el papá de Isaac? Abraham.
En un relato en Génesis, CapÃtulo 26 hay un relato que cada vez que yo lo leo me llama mucho la atención. En Génesis CapÃtulo 26, y si lo quieren buscar pueden sentirse libres de hacerlo. Génesis CapÃtulo 26, nosotros vemos a Isaac que comienza a establecerse en la tierra de Abimelec e Isaac en ese entonces habÃa recibido ya una promesa de parte de Dios, y era una promesa que habÃa recibido primero de parte de su padre.
¿Cuál fue la promesa que Dios le dio a Abraham? Yo te multiplicaré, haré que tu descendencia sea como las estrellas de los cielos, como la arena que está en el mar y te voy a repartir a ti y a tu descendencia toda esta tierra. Dondequiera que tu vayas yo estaré contigo y te prosperaré. Esa fue la promesa que Dios le dio a Abraham y ¿saben en qué momento ocurrió eso? Cuando Abraham iba a sacrificar a su hijo Isaac más sin embargo Dios lo detuvo. Ese gesto fue el que inició una cadena de promesa que se iba a llevar a cabo a lo largo de toda esa generación.
Y esa promesa llega a Isaac. Es la misma promesa para él. Yo voy a extender tu descendencia. Yo te voy a prosperar dondequiera que tu vayas y esta tierra la voy a repartir a ti y a todos tus descendientes. Y es bien interesante porque esa tierra muchas veces se medÃa por las posesiones materiales que ellos podÃan tener. Y en este pasaje de Génesis, CapÃtulo 26, vemos a Isaac cómo entró en un momento de pleito con las personas que moraban en la tierra del rey Abimelec.
Miren por ejemplo, el verso 12, el verso 26, dice: â.... y sembró Isaac en aquella tierra y cosechó aquel año ciento por uno y le bendijo Jehová. El varón se enriqueció y fue prosperado y se engrandeció hasta hacerse muy poderosoâ
Verso 15 dice: â...y todos los pozos que habÃa abierto los criados de Abraham, su padre, en sus dÃas, los filisteos los habÃa segado y llenado de tierra, entonces dijo Abimelec a Isaac, apártate de nosotros porque mucho más poderoso que nosotros te has hecho. E Isaac se fue de allà y acampó en el valle de Gerar y habitó allà y volvió a abrir Isaac los pozos de agua que habÃan abierto en los dÃas de Abraham, su padre, y que los filisteos habÃa segado después de la muerte de Abraham, y los llamó por los nombres que su padre los habÃa llamado.â
Pero miren la parte interesanteâ... Pero cuando los siervos de Isaac cavaron en el valle y hallaron allà un pozo de aguas vivas, los pastores de esa área de Gerar riñeron con los pastores de Isaac diciendo, el agua es nuestra âporque tal vez estaba en su tierra- por eso llamó el nombre del pozo Esek porque habÃan altercado con él.â
Esek es otra palabra para pleito, habÃa un pleito ahÃ. Luego, el verso 21, â.... luego abrieron otro pozo y también riñeron sobre él y le llamó su nombre Sitna âque también es un nombre parecido a ese tipo de pleito, hubo una discusión allà entre medio de Isaac, sus siervos y los moradores de aquella tierra- .....y entonces Isaac se apartó de allà y abrió otro pozo y no riñeron sobre él y llamó su nombre Rehobot y dijo porque ahora Jehová nos ha prosperado y fructificaremos en la tierra.â
Este relato a mi me estuvo tan interesante, mis hermanos, porque aunque Isaac tenÃa una promesa de Dios de que Dios le iba a prosperar, de que Dios iba a estar con él, de que Dios iba a multiplicar su descendencia, habÃa una parte que Isaac también tenÃa que hacer. HabÃa un trabajo que él tenÃa que hacer. Es como decir, Dios, si tu me has dado bendición no significa que yo me tengo que sentar y esperar que esa bendición llegue a mi sino que yo tengo que hacer mi parte.
Isaac fue y trabajó, buscó trabajar con el sudor de su frente, la labor de sus manos, el dolor en su loma más sin embargo en medio de esa acción, esas eran las acciones que Dios estaba bendiciendo y prosperando. Pero aún em medio de todas esas cosas, Isaac se encontró con conflictos a lo largo del camino, personas que quisieron tomar de lo que él habÃa logrado alcanzar, y pelearon, riñeron en contra de esas cosas. ¿Por qué? Porque él estaba peleando por la bendición de Dios. Esas cosas materiales, ese pozo de agua significaba un sentido de sobrevivencia.
El agua era lo que proveÃa vida, no tan solamente para ellos sino también para su ganado, también para el plantÃo que ellos podÃan sembrar. El agua era lo que mantenÃa todas esas cosas moviéndose. Eran cosas materiales que se podÃan tocar y medir, pero Isaac sabÃa que detrás de todas esas cosas lo que habÃa era una promesa de Dios que estaba sobre su vida. Isaac estaba dispuesto a pelear y moverse, y buscar hasta que él consiguiera aquellas cosas que iban a permitir que su vida se preservara para todos aquellos que venÃan detrás de él, y después de él, esos pozos fueron heredados entonces, ¿por quién? Jacob, su hijo Jacob.
Después de Jacob, si uno sigue viendo toda la cronologÃa, mis hermanos, y créanme que voy a llegar a un punto con esto, es bien importante que podamos entender. Si uno va viendo toda esta cronologÃa, de Abraham a Isaac, de Isaac a Jacob, de Jacob, ¿quién fue uno de sus hijos que hizo un impacto bien grande en el pueblo de Israel? José, fue el que como quien dice, los ayudó a establecerse en la tierra de Egipto.
Después de eso pasaron cientos de años y ¿quién fue el próximo lÃder que se levantó después de José? Moisés. Moisés fue el que llevó al pueblo de Israel a otro nivel y de ahà siguieron subiendo distintos lÃderes. El pueblo de Israel pasó por exilio. Fueron exiliados a otras tierras y allà los judÃos se mezclaron con otras naciones, con otros grupos étnicos. Cuando se suponen que no tenÃan que haberlo hecho, más sin embargo lo hicieron.
Y ¿saben lo que es el pueblo de Samaria, si volvemos al pasaje de Juan? Los samaritanos eran un grupo de judÃos que se habÃan mezclado con otras tribus paganas también. Eso eran los samaritanos, por eso es que cuando esta mujer se atreve decir, nuestro padre Jacob, le identifica a ella también como que parte de su descendencia era una descendencia judÃa. Era una descendencia judÃa que estaba mezclada con otro tipo de grupo étnico en el cual ellos habÃan estado.
Y por eso era que habÃa riña entonces con los samaritanos y con los judÃos. Porque los judÃos veÃan a los samaritanos como una raza hÃbrida, por asà decirlo, no pura, porque estaba mezclada con otra y no los podÃan recibir entonces. Los judÃos se concentraban en su adoración en Jerusalén y entonces los samaritanos decidieron hacer un templo, un altar en esa área de Gerizim donde ellos pudiesen adorar en la forma que ellos entendÃan que era la que ellos debÃan hacer.
Eso es lo que está detrás de todo este pleito. Y esa promesa de Dios, mis hermanos, miren qué interesante, esa promesa de Dios seguÃa, seguÃa a lo largo de todas esas generaciones. Lo que pasa es que en la generación de esta samaritana, o de ese pueblo samaritano, esa promesa se habÃa diluido con muchas cosas que habÃan contaminado la mente, las emociones, las creencias de ese grupo en particular. Su mezcla era tan, como lo puedo decir, era una mezcla tan, no voy a decir mezclada pero ya lo dije, era una mezcla tan diversa que las promesas que traÃan esos patriarcas se fueron diluyendo a lo largo de todas esas generaciones hasta que llegó el punto donde esta mujer se encontró con Jesús.
Y miren cómo podemos empezar a atar cabos. Dios solamente pidió un simple vaso de agua, pero ese vaso de agua era como un anzuelo para ir a algo mucho mayor. Jesús sabÃa donde estaba. Jesús sabÃa que él estaba en el pozo de Jacob. Y esa frase de Jesús, âsi conocieras el don de Diosâ.
Miren ese verso 10, âsi conocieras el don de Dios y quién es el que te dice dame de beber, tu le pedirÃas y él te darÃa agua vivaâ. Miren cómo la mujer le responde a Jesús: â¿acaso eres tu mayor que nuestro padre, Jacob, que nos dio este pozo del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados?â
Yo imagino que cuando Jesús escuchó esa pregunta, él tuvo que haber hecho âehmâ , âsi supierasâ. âsi supieras que yo fui el que estuvo con tu padre, Jacob, cuando él estaba durmiendo con su cabeza en una piedra, y él vio una escalera que descendÃa desde el cielo, ángeles bajaban, ángeles subÃan. Y fui yo el que le di a él la promesa, fui yo el que le habló a tu papá, Jacob, la promesa de que Dios iba a estar con él, de que Dios iba a prosperar su descendencia, de que Dios era el que iba extender toda su generación como las estrellas del cielo y como cada granito de la arena. Si supieras, mujer.
Pero obviamente Jesús no se querÃa dar patadas en el pecho, asà que lo dejó tranquilo. Pero yo quiero dirigir nuestra atención, mis hermanos, a esa frase, porque yo me pregunto si nosotros mismos entendemos esto también. Hay una gran diferencia entre yo decir, si supiera, y yo decir, si conocieras.
DÃgale a la persona que está a su lado, si supieras. ¿Qué es lo que implica eso, hermanos, si supieras? Usualmente nosotros usamos esa frase cuando, ¿qué? Alguien se está riendo, mira, shsh, si supieras lo que pasó! Ay, muchacho si tu supieras cuánta comida se comió fulano de tal en la mesa de tal y tal. Si tu supieras quién fue el que pidió el cuello del pavo. Ay, si tu supieras.
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